lunes, 12 de noviembre de 2018

La Víctima de Abusos de Astorga (España), al Papa Francisco: "El obispo protege, ampara y defiende" al asesor y encubridores

"¿Puede su Santidad hablarme del cielo?... Del infierno le puedo hablar yo". Francisco Javier ha dicho basta. A sus 44 años, la víctima de abusos sexuales en el seminario de La Bañeza tira de la manta, y acusa a la jerarquía eclesiástica de "proteger, amparar y defender" a los abusadores. Su caso fue el primero en España reabierto, juzgado y que acabó con una condena (apenas un año fuera del sacerdocio, del que solo cumplió la mitad) para el cura José Manuel Ramos Gordón, el hombre que abusó de él, de su hermano y de decenas de chicos en La Bañeza.

Ramos Gordón, ahora 'condenado' por la Iglesia tras reconocer abusos sexuales. /
Cura José Manuel Ramos Gordón, condenado de abusos de chicos en La Bañeza. 

Sus dardos van contra el obispo de Astorga, monseñor Juan Antonio Menéndez, quien se negó a abonar la indemnización prometida por la diócesis con la excusa de que "sería prevaricación"; contra los obispos españoles: escribió a las 70 diócesis relatando su horror, pero sólo los cardenales Omella y Blázquez le han respondido; y apela ahora al Papa Francisco, a quien escribe, por tercera vez, para exigir que "acabe con la impunidad" de los depredadores sexuales, y sus encubridores, en la Iglesia.

A finales de los años 80 sufrió abusos sexuales en el Seminario Menor de La Bañeza (Astorga, León) a manos del cura José Manuel Ramos Gordón. Esos abusos marcaron su vida. Nadie quiso responder en la Iglesia, sumiéndolos en una completa oscuridad. Tras intentar, infructuosamente, que se hiciera justicia en la diócesis, Javier escribió a todos y cada uno de los obispos españoles. Sólo el cardenal de Barcelona, monseñor Juan José Omella; y el presidente de la CEE, monseñor Ricardo Blázquez, se dignaron a contestarle. Monseñor Omella, además, se comprometió a hacer llegar su carta al Papa Francisco.

Tras siete meses, sin respuesta papal, Javier decide hacerla pública. En la misma, la víctima de abusos de Astorga, "con el corazón en un puño y roto de dolor", pregunta al Papa Francisco. "¿Las ha leído?, ¿Se las han hecho llegar?,¿alguien las está encubriendo para decir después que no tenía conocimiento alguno de la situación?"

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Javier se confiesa al Papa Francisco "ocultado y silenciado, indignado por las actuaciones que el Obispado y la santa Sede están teniendo conmigo y con el resto de víctimas (...), cuyas heridas siguen sin cicatrizar por la poca consideración hacia nosotros y por el trato de favor que se les está dando a ciertos sacerdotes y obispos criminales".

Javier denuncia ante al Papa Francisco a varios sacerdotes, al antiguo vicario y ex obispos de Astorga, que "encubrieron, permitieron, avalaron, ampararon que su sacerdote Ramos Gordón abusara de mi hermano y de mí repetidamente. Se iban a dormir siendo conocedores de los salvajes, atroces y crueles actos".

Sobre el actual obispo, monseñor Menéndez, "dice que no puede hablar, que es la Santa Sede quien tiene que hablar". "El mismo silencio, omisión y ocultación continúan. Su Obispo no castiga al encubridor (Javier Redondo), le otorga un ascenso, le premia haciéndole Vicario. Su obispo mirándome a la cara, me dijo que personalmente haría cumplir el ridículo e insultante castigo impuesto a Ramos Gordón (Un año apartado), tiempo en el que le permitió oficiar misas y recibir homenajes. Le protege, le ampara y defiende".

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Mons. Juan Antonio Menéndez, Obispo de Astorga

"La iglesia de Astorga, Santo Padre, no asume ni se responsabiliza de sus CRÍMENES, se lava las manos como Poncio Pilatos", denuncia Javier. Y pregunta directamente al Papa Francisco: "¿Alguien va a actuar ya en consecuencia?, ¿Se va a seguir ignorando el dolor y el grito desgarrador de justicia de las víctimas? Las palabras de vergüenza y perdón son solo eso; palabras vacías, sin acciones, no hay un claro sentimiento de dolor por los niños abusados, víctimas que en ocasiones somos hasta cuestionados""¿Tolerancia cero? Santidad: mentira", arremete la víctima, quien confiesa al Papa Francisco que "mis ganas, mis fuerzas, mi ilusión, mi fe en Dios, en la iglesia y en los hombres; se desmoronan. Las víctimas pedimos que se nos escuche y que se repare lo que nos robaron, no queremos más falsos perdones, más hipocresía".

"Basta de excusas, queremos justicia, una justicia real, con su condena y su reparación. No más desprecios, el mundo sabe ya la verdad. Esa verdad horrenda que algunos pretenden justificar ante lo injustificable", culmina Javier, quien lamenta que desde su aparición en Salvados, el pasado mes de diciembre, "recibí cientos de miles de mensajes de apoyo, aliento, comprensión y cariño. Sentí el calor de muchísima gente de buena voluntad. '¿Alguna respuesta por parte de la autoridad Eclesiástica?', me preguntaron.....SILENCIO, SOLO HAY ABSOLUTO SILENCIO".

Y es que, afirma, "la cultura del silencio, donde las heridas del alma se negaban, se callaban, se omitían, se escondían, de eso se valieron todos los culpables y criminales para ocultarlo durante demasiado tiempo. ¡Ya basta!. Es hora de ver que realmente la iglesia está dispuesta a aceptar sus crímenes, condenarlos y reparar los atroces actos", termina su carta Javier, que suplica al Papa "que escuche mi clamor de justicia". Siete meses después, la carta sigue sin ser contestada. 

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El horror en primera persona
"Don José Manuel se acercaba a mi cama, introducía sus dedos por mi ano mientras se tocaba con la otra mano, las silenciosas lágrimas que yo derramaba no eran para él un impedimento ni un límite y solo te quedaba pensar que el tiempo pasaría y que terminaría pronto, apretabas los ojos y respirabas, no podías hacer nada más, hasta que por fin terminaba y notabas el asqueroso, húmedo y caliente fluido que había derramado encima de ti.

Cuando ya se había marchado, tenía que levantarte, tembloroso, llorando y atravesar descalzo el dormitorio para ir a lavarte con agua fría y retirar de tu cuerpo el vomitivo semen que tenías encima. Jamás he podido quitarme la mácula con la que condenó a vivir el resto de mis días y me frustra haberle dado el gusto de haber mantenido en silencio tan repulsivo secreto.

Imagen histórica del Seminario Menor de Astorga. /
Seminario Menor de La Bañeza (León-España)

Cuánto extrañe los brazos de mi madre, el cobijo de su pecho, sentirme como cualquier otro niño, protegido en su regazo, saber que nada malo podía pasarme mientras estuviera allí. Cuántas veces quise decírselo, las mismas que callaba por temor, sin saber si lo que vivía era normal aunque en mi interior, ya conocía la respuesta. Esto condicionó mi futuro, me robaron mi infancia, mi ilusión, mi inocencia. Mientras las demás niños de mi edad estudiaban y soñaba con un futuro, a mí me negaron el mío.

Para mi hermano ya no hay ayuda, porque la vida me lo arrebató pero yo no puedo vivir con esto más tiempo, y es por ello que no quiero callar más, me siento burlado y engañado y quiero que el mundo conozca mi verdad. La verdad, esa verdad que nos hará libres y no la que se está haciendo creer con las celebraciones y actos de ensalzamiento a la trayectoria canónica de un párroco que, lejos de prácticas las enseñanzas de Nuestro Señor, oculta su cara y sus más rastreros instintos bajo unos hábitos manchados de pecado".

sábado, 10 de noviembre de 2018

La Iglesia española silencia desde hace décadas los casos de pederastia

La Iglesia española silenció durante décadas la mayoría de los casos de abusos sexuales a menores que conoció o juzgó en sus tribunales eclesiásticos. No comunicó estos hechos a la Fiscalía para abrir un proceso judicial ni ha hecho públicas las condenas impuestas a los sacerdotes pederastas, salvo contadas, y en algún caso forzadas, excepciones.

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La Iglesia de España cómplice de los abusos por omisión

El problema que más inquieta y preocupa al Papa Francisco, la pederastia en la Iglesia (lo que no queda en claro en el discurso del Papa: sí es por la atroz del delito o por los escándalos ocasionados, porque los casos de homosexualidad latente o el incumplimiento del voto de castidad son para el Papa Francisco una FALTA que se pueden corregir ), sólo se conoce parcialmente en España a través de los casos tramitados en los tribunales de justicia. Los jueces han dictado en los últimos 30 años, según los registros del Centro de Documentación Judicial, hasta 33 condenas a sacerdotes en causas abiertas por abusos a 80 menores de edad. Las penas impuestas han ido desde la multa económica hasta los 21 años de prisión; algunas sentencias incluyeron indemnizaciones a las víctimas de entre 1.200 y 70.000 euros. 

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España tiene 23.000 parroquias y 18.000 sacerdotes. Las condenas judiciales por pederastia afectan a menos del 0,2% de los religiosos. En media docena de las sentencias conocidas, los hechos probados explican cómo las víctimas denunciaron primero los abusos en la Iglesia y, ante la falta de respuesta, decidieron acudir a los tribunales. Mientras que el Código Penal castiga los abusos a menores con años de cárcel, los tribunales eclesiásticos aplican el Código Canónico, que solo prevé penas de privación del oficio de párroco durante un tiempo determinado y, en casos muy graves, la expulsión del estado clerical.
Silencio eclesiástico
Ni la Conferencia Episcopal ni la inmensa mayoría de las 70 diócesis españolas consultadas por el diario "EL PAÍS" han facilitado información sobre las denuncias por pederastia que han conocido o tramitado y juzgado en las últimas décadas. Cinco de las 18 diócesis que respondieron a este periódico señalaron que no les constaba ningún caso: Burgos, Santiago, Teruel, Barbastro y Segovia. Otras cuatro admitieron al menos un caso: Oviedo, Plasencia, Guadix y Vic. La diócesis de Sigüenza-Guadalajara explicó que había recibido una denuncia falsa. Bilbao, Madrid o Soria evitaron hablar de las denuncias recibidas. Más de 50 diócesis ni siquiera contestaron a los correos electrónicos remitidos por este periódico.

El Papa Francisco, empeñado en limpiar la imagen de la Iglesia con una política de mano dura contra la pederastia, ha convocado para febrero del próximo año una cumbre con los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo donde abordará el problema de los abusos a menores. La transparencia en su Pontificado ha sido hasta ahora más bien escasa; debido a que sólo se ha empeñado a querer limpiar a la Iglesia de este terrible delito, con pocos resultados aparentes; pero no se ha visto hasta el día de hoy una actitud clara o acciones concretas con relación a casos de homosexualidad activa (sea de curas, obispos, cardenal o fundadores de órdenes religiosas) o sanciones claras y ejemplares para aquellos que faltan al voto de castidad y andan procreando hijos (según una autoridad diplomática ha manifestado que para el Papa Francisco estas acciones, en contra de la dignidad sacerdotal, son sólo FALTAS que necesitan misericordia) 

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Roma ve 500 casos al año
La Congregación para la Doctrina de la Fe, ministerio de la Santa Sede que aplica el derecho canónico a los casos de pederastia que le llegan de todo el mundo, hace público un breve resumen de su actividad disciplinaria desde 2012. Cada año ingresan en ese organismo entre 400 y 500 casos de abusos a menores, aunque la información que facilita la Congregación no detalla cuántos procedimientos corresponden a cada país. El periódico  "EL PAÍS" preguntó al Vaticano por el número de casos que proceden de España y no obtuvo respuesta. Pese al hermetismo, hay un significativo empeño del Papa Francisco por trasladar a los obispos la necesidad de ser implacables contra los delitos sexuales que conozcan.

La Conferencia Episcopal de Alemania ha investigado los hechos y trasladado sus conclusiones al Papa: 3.677 casos de pederastia en los últimos 70 años. Las autoridades eclesiásticas españolas no han pedido información a sus 70 diócesis para elaborar un trabajo similar: “No podemos informar sobre esos asuntos; primero por respeto a las víctimas y después porque somos un órgano colegiado, la información depende de las diócesis, que solo responden ante el Papa”, señalan. Varias diócesis, entre ellas la de Madrid, aseguraron al periódico "EL PAÍS" que están dispuestas a colaborar con la Conferencia Episcopal “en lo que haga falta”.

La opacidad en la Iglesia española y la falta de colaboración con la justicia sufrieron un serio revés a partir de marzo de 2010, cuando el Papa Benedicto XVI hizo pública su Carta Pastoral a los católicos de Irlanda, golpeados por el escándalo de los abusos a menores en su Iglesia, y aprobó nuevas normas para tratar el problema: ordenó a las conferencias episcopales que elaborarán un protocolo de actuación con medidas preventivas y líneas claras de actuación en los procesos judiciales eclesiásticos.

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Unos meses después de aquella instrucción papal, la Conferencia Episcopal Española redactó su protocolo de actuación para asumir las reglas impuestas desde Roma. El protocolo señala que “si hay indicios racionales de la comisión de un hecho delictivo, la autoridad eclesiástica invita o aconseja a los denunciantes a presentar ellos mismos la denuncia ante la policía, el ministerio fiscal o el juzgado de instrucción”.

Siete años después de ese documento de la Conferencia Episcopal, al menos tres de las 70 diócesis (Sigüenza, Astorga y Burgos) han aprobado protocolos más amplios donde consideran “imprescindible” que el Obispado “notifique a los servicios especializados y al ministerio fiscal” la información de que disponga.

Esos nuevos protocolos recuerdan que desde 2015 hay una ley vigente en España de protección jurídica del menor que les obliga a notificar las denuncias que reciban. “Toda persona que tuviera noticia, a través de cualquier fuente de información, de un hecho que pudiera constituir un delito contra la libertad e indemnidad sexual, de trata de seres humanos, o de explotación de menores, tendrá la obligación de ponerlo en conocimiento del ministerio fiscal”, señala su artículo 13.4.

Desde 2010, se han registrado dos casos donde las diócesis —Ciudad Real y Castellón— han comunicado a la Fiscalía las denuncias recibidas por abusos dentro de la Iglesia. Sin embargo, este comportamiento todavía no se ha generalizado. Los dos procesos que más escándalo social han causado en estos años, Granada (caso Romanones) y León (Seminario de La Bañeza), fueron gestionados por las respectivas diócesis con secretismo. Solo el malestar de las víctimas por el trato recibido de la Iglesia provocó que sus procesos eclesiásticos se hicieran públicos.

En la causa abierta en Granada por el caso Romanones, el denunciante acudió a la Fiscalía tras desconfiar del tribunal eclesiástico que había empezado a instruir el caso.

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Diócesis españoles con casos pendientes por abusos

Secreto Pontificio
Durante el juicio, el abogado del sacerdote llegó a pedir la nulidad de una de las pruebas: el testimonio de tres sacerdotes ante el tribunal eclesiástico de la diócesis de Granada. El letrado denunció que esa prueba estaba bajo secreto pontificio y por ello se vulnera un derecho constitucional reconocido en el artículo 2.3 del Concordato. El acuerdo firmado entre España y el Vaticano establece que “en ningún caso los clérigos y los religiosos podrán ser requeridos por los jueces u otras autoridades para dar información sobre personas o materias de que hayan tenido conocimiento por razón de su ministerio”.

El tribunal admitió la complejidad del problema legal planteado por el abogado del cura de Granada y aceptó prescindir de la prueba porque ninguna de las partes hizo referencia a la misma durante el juicio. Pero dejó claro que no habían quebrantado el procedimiento canónico dado que fue Roma (la Congregación para la Doctrina de la Fe) quien autorizó al obispo de Granada a la entrega voluntaria del testimonio de los sacerdotes. Finalmente, la Audiencia de Granada absolvió al principal acusado.

Evasivas, silencio y cinco negativas
Solo 18 de las 70 diócesis españolas consultadas por el periódico "EL PAÍS" acerca del problema de la pederastia contestaron a la llamada. De las 18 respuestas, cinco detallaron que no les constaba ninguna denuncia; otras cuatro admitieron un caso. Estas son algunas de las respuestas:

Obispo de Barbastro-Monzón: “Enterrar lo muerto, sanar lo que está herido”.“Valoro todo el esfuerzo que se haga por llegar hasta el fondo para poder enterrar lo que está muerto, sanar lo que está herido y potenciar lo que está sano. No me consta, salvo error u omisión involuntaria que hasta la fecha se haya presentado ninguna denuncia civil (...) Si en lo sucesivo, Dios no lo quiera, se hiciera pública cualquier denuncia seguiríamos el criterio de tolerancia cero seguido por el papa Francisco, poniéndonos a disposición de las autoridades eclesiásticas y civiles para colaborar”.

Archidiócesis de Madrid: “Hemos de dar una respuesta firme y clara”. “Como Iglesia hemos de dar una respuesta firme y clara y seguir avanzando en la prevención de posibles abusos y atención a víctimas. De momento no se nos ha solicitado información desde la Conferencia Episcopal, pero estamos dispuestos a colaborar en lo que haga falta”.

Obispado de Bilbao: “No soy la persona a quien corresponde contestar”.“No voy a asistir a la reunión que ha convocado el Papa. Asiste el presidente de la Conferencia Episcopal. Pienso que no soy la persona a quien corresponde contestar el cuestionario. En la Conferencia Episcopal hay personas mucho más cualificadas para este asunto”.

Obispado de Vic: “Desde 2016 exigimos certificado de ausencia de delitos sexuales”. “Tuvimos un caso ocurrido en 2000 con una persona discapacitada. No disponemos de más información acerca de abusos cometidos por parte de laicos o religiosos. Desde el año 2016 se requiere a cualquier persona que trate con menores en la diócesis el certificado de ausencia de delitos sexuales”.

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Estas palabras se transformarán en acciones???

Parroquias rurales de Salamanca (España) acogieron durante años a un cura "depredador sexual"

El obispado de Salamanca ignoró un aviso de la archidiócesis de Miami, que expulsó en 1981 de su jurisdicción a Francisco Carreras tras un caso de abusos a un menor, y mantuvo a este sacerdote durante más de dos décadas, entre 1981 y 2004, al frente de una decena de parroquias rurales de la provincia. En sus nuevos destinos, Carreras dejó un reguero de nuevas agresiones sexuales, según han denunciado ahora tres víctimas al diario español "EL PAÍS".

El cura Francisco Carreras.
Cura Francisco Carreras expulsado de Miami y refugiado en Salamanca por 20 años

Son testimonios muy duros, que hablan de sesiones de sexo en grupo en las que el único participante que superaba los 11 años era el sacerdote. “Nos hacía mantener relaciones entre nosotros y con él”, rememora una víctima. Los afectados responden estupefactos al ser informados por este diario del pasado del cura Francisco Carreras en Miami (Estados Unidos). “El obispado lo sabía. Lo podría haber evitado, pero nos dejó en sus manos. Fuimos entregados en bandeja a un pervertido. No puede haber perdón para eso”, acusa otro de los denunciantes.

El obispado defendió airadamente al cura en 2011 cuando medios locales de Salamanca se hicieron eco de las denuncias contra él en Miami. Calificó su trayectoria como “intachable”. Ante las nuevas revelaciones guarda silencio. El cura Francisco Carreras llegó a Salamanca cuando el obispo era Mauro Rubio, ya fallecido. En 1995 le relevó Braulio Rodríguez, actual arzobispo de Toledo. En 2003 le sustituyó el actual, Monseñor Carlos López.

El cura Francisco Carreras nació en 1945 en Nueva York, según relató a un medio local, y fue ordenado sacerdote de la orden benedictina en 1973 en Salamanca. Antes de ir a Miami (Estados Unidos), estuvo destinado dos años en los pueblos de Ahigal de Villarino, Robledo Hermoso y Sanchón de la Ribera, según los boletines de la diócesis. Llegó a Miami en 1975 y, según las denuncias posteriores, los abusos empezaron pronto.

En sendas denuncias presentadas en 2002 y 2011, dos hombres le acusaron de abusos cuando eran niños cometidos en sus propias casas, en campamentos y horas de teatro. Los relatos de las víctimas, con coincidencias notables, sitúan los hechos en 1976 y 1981, respectivamente. Ambos casos fueron desestimados por lo que sería el equivalente a la prescripción en España. El archivo de la demanda se cierra, sin embargo, con un mensaje de aliento para el denunciante. "Somos conscientes de los beneficios que para la sociedad tiene que los supervivientes de abusos sexuales sufridos en su infancia den un paso al frente para dar testimonio de lo que tuvieron que soportar. (Con el archivo) no queremos desmerecer el coraje de estos supervivientes que han roto el silencio que ha protegido a los abusadores".

Las acusaciones de EE UU describen al sacerdote como “un depredador sexual” que accedía a los niños tras ganarse la confianza de las familias con su carisma. Una víctima recordó cómo, tras una noche de terror, al día siguiente le regaló “un avión teledirigido”. La archidiócesis de Miami asegura que, con Francisco Carreras en Estados Unidos, solo tuvo noticia de un caso, que actuó de inmediato y que las otras demandas llegaron décadas más tarde. “Un alegato de abuso sexual fue presentado contra el reverendo Carreras por la familia del niño en 1981”, explica por escrito la archidiócesis. “Fue retirado de la parroquia y la actividad sacerdotal. No se le permitió hacer ningún otro servicio en cualquier otra parroquia”. Preguntada sobre si la archidiócesis informó de lo ocurrido al obispado de Salamanca, la respuesta es: “Sí”. Esta afirmación retumba como una nueva agresión a oídos de Antonio y Carlos, de más de 40 años, que no dudan en ofrecer sus testimonios, pero ruegan que no sea revelada su identidad. “Que salga todo. Ya era hora. Pero que esto no nos perjudique más de lo que ya lo ha hecho”, afirman.

Ambos crecieron en el pueblo de Sequeros, destino que el obispado dio al cura tras su expulsión de Miami. Allí estuvo de octubre de 1981 a abril de 1983. En esos 18 meses, volvió a mostrar su doble cara: cautivador de día, monstruo de noche. “Montó un taller de marquetería al que íbamos muchos niños. Los viernes, nos quedábamos a dormir en su casa. Allí sucedía todo”, recuerda Carlos. “Tengo la imagen grabada de ocho o diez niños con él en medio. Todos desnudos, todos masturbándonos”, añade Antonio.

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Santuario de Valdejimena donde vive desde 2011 el cura Francisco Carreras, acusado de abusos. 

El testimonio de las víctimas ilustra el laberinto emocional al que se enfrentan las víctimas y los mecanismos que dejan impunes muchos abusos. El primero, la culpabilidad por el abrupto descubrimiento del sexo. “Te hacía partícipe y cómplice de sus actos. Luego te hacía regalos increíbles, como una cámara Polaroid. No sabías cómo manejarlo”, lamenta Carlos. El segundo, la presión social. “El pueblo lo reverenciaba. Era inimaginable decirlo. Yo mismo lloré el día que se marchó del pueblo”, sigue Antonio. Y si el sórdido secreto amagaba con aflorar, el cura Carreras recurría a la violencia. “Un día me atreví a decirle que se lo podía contar a mis padres. Me pegó un guantazo que me tiró al suelo y me dijo: Explícalo si te atreves”, concluye Carlos. Ninguno ha contado su caso hasta hacerlo al diario "EL PAÍS".

Los supuestos abusos se sucedieron hasta que un día el cura Carreras desapareció. Nunca se dieron explicaciones claras. “Lo que pasaba debió llegar a oídos del obispo”, aventuran Carlos y Antonio. La pesadilla siguió en su nuevo destino, Calzada de Valdunciel, según cuenta otra víctima a EL PAÍS. También fue párroco en Castellanos de Villiquera hasta que, en 1987, fue trasladado de forma poco clara a Palacios Rubios, Poveda de las Cintas y Villaflores. Pero a los dos años, en 1989, regresó de nuevo a la zona de Calzada, la comarca de la Armuña, aunque a otras localidades aún más pequeñas: Valdunciel, Carbajosa de la Armuña, Naharros de Valdunciel, San Cristóbal de la Cuesta y Mata de la Armuña.

En los archivos también figura que al menos en 1993 era profesor en el colegio Lorenzo Milani de Salamanca. “No tenemos constancia y no vamos a dar información”, responde su directora. En 2004, el cura Carreras fue apartado de las parroquias rurales y nombrado capellán del convento de las Bernardas, en las afueras de Salamanca. Pero su alejamiento fue mayor en 2011, cuando fue enviado al remoto santuario de Valdejimena. Fue justo antes de que aparecieran en la prensa local las denuncias de Miami.

El diario "EL PAÍS" ha localizado el martes pasado al cura Carreras: “Se solucionó todo, era todo mentira, depende todo de Estados Unidos, aquí nada”, aseguró en un primer momento. Al revelarle las nuevas acusaciones, ahora ya en Salamanca, reaccionó agresivamente: “¡Son ustedes unos miserables!”. Y salió corriendo.

El obispo de Salamanca culpa a las víctimas de violaciones por no haber denunciado a tiempo: "¿Por qué lo han ocultado?"

El obispo de Salamanca ha culpado a las víctimas de abusos sexuales por no haber denunciado a tiempo. En una conversación que tuvo con la víctima de un cura pederasta en el año 2013, le dice que no se fían de la iglesia por ocultar los abusos. El obispo le responde así: "¿Estos señores por qué no lo han denunciado a tiempo?".

“Nos ponía películas porno mientras no daba cola cao" (testimonio de una de las víctimas)
“Todas las tardes íbamos a su casa unos 10 ó 15 chavales a pasar la tarde”, recuerda una víctima que acusa al cura Francisco Carreras en Calzada de Valdunciel, el pueblo de Salamanca donde este cura llegó en 1983. Entonces esta persona tenía ocho o nueve años. “Aquella casa era un sueño para un chaval. Llena de juguetes, los últimos modelos y los más caros. La primera playstation que vi fue allí, la Atari... Y tenía dulces, galletas. Nos daba dinero del cepillo, 100 pesetas de entonces, muchísimo. Y luego nos empezó a poner películas porno. La primera que vi en mi vida fue allí, nos las ponía mientras nos daba un Cola Cao. Otro día nos enseñó un cajón lleno de revistas porno homosexuales”.

La casa, hoy abandonada, donde vivía el cura acusado y, según una víctima, tuvieron lugar los abusos en Calzada de Valdunciel, Salamanca.
La casa, hoy abandonada, donde vivía el cura acusado y donde tuvieron lugar los abusos

La casa, hoy abandonada, estaba a menos de cien metros del cuartel de la Guardia Civil. Presidía el salón una gran bandera de Estados Unidos. El cura contaba incluso que había sido piloto en la guerra de Vietnam. “Un día que un amigo y yo nos quedamos solos con él nos quitó la camiseta y nos empezó a tocar los pezones. Salimos corriendo y no volvimos. Nunca hablamos de ello. Pero no sé qué pasaría con los demás. Algunos hasta se quedaban a dormir en su casa”. Es la segunda vez que esta persona lo ha contado a alguien. La primera fue a un psicólogo, con más de 30 años. “Te deja tocado para siempre, no se me olvidará nunca”, concluye.

En Calzada, de 600 habitantes, reina el silencio. “Aquí todo el mundo lo sabe, pero nadie dice nada”, explica un vecino. Nadie sabe a ciencia cierta que pasó, pero hubo incidentes con el cura Carreras y dejó la parroquia en 1987. “A veces le daban arrebatos. Un día echó de misa a una mujer. Otro día en misa desafió a la gente a que entraran en la sacristía de uno en uno si tenían cojones. Nos quedamos estupefactos”. Este vecino relata que las polémicas fueron sonadas y llegaron a oídos del obispo, porque aparecieron incluso en programas de radio.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Religioso marista fue trasladado 15 veces tras acusaciones de abuso sexual

Antes de la visita del Papa Francisco a Chile, la Congregación de los Hermanos Maristas envió una misiva a la Nunciatura Apostólica cuyo objetivo era informar al Santo Padre de las denuncias de eventuales abusos sexuales cometidos por un grupo de religiosos y que tuviera conocimiento de las medidas que habían tomado al respecto. Uno de los religiosos maristas involucrados era Abel Pérez (de origen español), quien había confesado a la congregación ilícitos de carácter sexual que durante décadas había cometido contra ex alumnos de establecimientos educacionales de los Hermanos Maristas. Actualmente el destino de Abel Pérez fue resuelto por la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo ubicado en el Vaticano y encargado de indagar a religiosos acusados en casos de abusos, la sentencia fue la expulsión del estado de vida consagrada de este abusador confeso.

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Religiosos maristas Abel Pérez, confeso abusador de menores

Los Traslados del Hermano Abel
Pese a que fuentes de los Hermanos Maristas aseguraron a El Mercurio que ellos eran quienes había  solicitado al Vaticano la expulsión de Abel Pérez y después de esperar la respuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el medio impreso reveló una preocupante realidad respecto a las medidas que durante años se adoptaron respecto a las acusaciones de abuso en contra del religioso.

El sacerdote Abel Pérez nació en Palencia, España, en 1947 y llegó a Chile en 1966. En 1970 llegó al Instituto Alonso de Ercilla, donde ejerció labores por tres años antes de ser enviado a Quillota, al Instituto Rafael Ariztía. En 1974 regresó al Instituto Alonso de Ercilla, donde trabajó como profesor hasta 1977, año en que retorna a Quillota. En 1978 volvió al instituto en Santiago hasta 1979, período en el que los denunciantes relatan una serie de abusos sexuales que habría cometido el religioso.

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Jaime Concha, denunciante por los abusos en los Colegios Maristas

Tras los incidentes, el informe de la congregación señala que Abel Pérez se trasladó a España entre 1980 y 1982. Al regresar a Chile estuvo seis años y medio en Curicó, dos en Rancagua y de ahí nuevamente viajó al extranjero, hacia Colombia por "estudios", de acuerdo con el informe. En 1993 regresó para establecerse en Tocopilla por dos años y en 1995 se reintegró al Instituto Alonso de Ercilla. Entre 1997 y 2002, asume funciones en el Colegio Marcelino Champagnat en La Pintana, recinto que recibe a alumnos vulnerables de la comuna.

Fue en ese lugar, de acuerdo con el informe de la congregación, donde en el 2000 se habrían registrado los últimos abusos. Tras aquello, Abel Pérez viajó a Bolivia. Sin embargo, en 2006 regresó al colegio de La Pintana hasta el año 2008. Estuvo dos años en Rancagua, otros seis a cargo de la casa de Sótero Sanz y en 2017 viajó a Lima (en un afán de encubrir este confeso abusador). Cuando el caso de los abusos al interior de los Hermanos Maristas estalló, regresó a Chile y se recluyó en el recinto marista de Providencia. 

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Denunciantes del Caso Maristas en Chile

Las razones de los Hermanos Maristas
Ante las consultas de los continuos traslados y su falta de justificación al no existir procesos canónicos contra el religioso en esos años, la Congregación de los Hermanos Maristas indicó en un comunicado que "ya con anterioridad hemos admitido que este proceder fue un error de criterio que la congregación enmendó a partir de septiembre de 2017, denunciando todos los casos que se fueron conociendo".

"Es importante aclarar que hasta esa fecha, los casos que se conocieron fueron de relatos de personas adultas que se acercaron a la congregación para informar o denunciar hechos de abuso que habrían sufrido en décadas pasadas, cuando fueron alumnos en algunos colegios de la congregación, y declararon expresamente no querer llevar los antecedentes a la justicia; lo que solicitaron fue ser escuchados y separar a los religiosos denunciados del contacto con niños, lo cual se hizo de inmediato", recalcaron. Pero estas manifestaciones han ayudado en algo a las múltiples víctimas de los abusos sexuales???
Vaticano expulsa al hermano marista Abel Pérez por cometer abusos sexuales
El Provincial de la Congregación de los Hermanos Maristas, Hno. Saturnino Alonso Ortega, informó que recibió del Vaticano el decreto de expulsión del hermano Abel Pérez Ruiz, investigado por abusar sexualmente de menores de edad. A través de un comunicado emitido el 7 de junio, el provincial explicó que el decreto fue presentado por el Superior General de los Hermanos Maristas, Hno. Ernesto Sánchez, a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Asimismo, informó que ya notificaron al hermano Abel Pérez y que se ha comenzado el proceso para hacer efectiva la expulsión. En 2010 Abel Pérez Ruiz confesó que abusó sexualmente de 14 ex-alumnos de la comunidad educativa. Estos hechos ocurrieron entre 1970 y 2008, cuando el religioso servía en el Instituto Alonso de Ercilla y en el Colegio Marcelino Champagnat de Santiago.

Luego de conocerse el hecho, nuevas víctimas acusaron a otros miembros de la congregación por supuesto abuso sexual, por lo que se procedió a la investigación canónica de cada uno de ellos. El 24 de enero de 2018 los Hermanos Maristas nombraron al P. David Albornoz Pavisic, como investigador canónico, para continuar con las diligencias y esclarecer estos hechos. 

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Anuncio de la expulsión de Abel Pérez de los Hermanos Maristas
Perdón a las víctimas
El mismo día en que se dio a conocer el decreto, tres víctimas de abuso sexual cometidos por Abel Pérez y abogados de otras ocho víctimas se reunieron con autoridades de la congregación.

En la cita participaron el Vicario General, Hno. Luis Carlos Gutiérrez; los Consejeros Generales, Hno. Kenneth Charles McDonald y Hno. Óscar Martín; el Vicario Provincial, Hno. Saturnino Alonso; el Vice Provincial, Hno. Patricio Pino Medina; y el Encargado de Misión, Hno. Ernesto Reyes.

Tras el encuentro, el Hno. Gutiérrez reiteró el pedido de “perdón a cada uno de ellos y a sus familias, perdón por cualquier daño que se les haya podido causar y perdón de ahora en adelante para ayudarles y ayudarnos todos a construir un mundo más seguro". "Que las acciones que tomemos nos permitan alcanzar que estos hechos nunca se vuelvan a repetir", manifestó el hermano Gutierrez.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Cómo se develó la sórdida trama de abusos sexuales en los colegios maristas de España.

El mayor escándalo de abuso sexual conocido hasta ahora en España ocurrió en colegios de la Congregación de los Hermanos Maristas en España (Cataluña) sólo comparable con los casos de abuso sexual por miembros de la misma congregación en Chile, y el periodista catalán Guillem Sánchez, que en 2016 y junto a sus colegas de El Periódico relató esta trama de abusos y ocultamientos, plasmó su investigación en un libro.

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Escudo de la orden de los Hermanos Maristas

"Crónica del caso Maristas", publicado por Ediciones B, recopila 43 denuncias contra 12 hermanos y un profesor de la Congregación de los Hermanos Maristas en Barcelona y Badalona entre 1972 a 2011. Pese a tratarse del "caso de abusos sexuales escolares más grave que se ha documentado hasta hoy en Cataluña y España", según destaca Sánchez en su libro, sólo cuatro de estas denuncias han prosperado ya que la mayoría han prescrito.

Guillem Sànchez es el periodista de sucesos de El Periódico, en Barcelona, que investigó sobre los abusos en colegios maristas (Twitter)
Guillem Sánchez, periodista que realizó las investigaciones

"Por las características que tienen se ha visto que las víctimas tardan mucho tiempo en denunciar, por vergüenza o por culpa, o por estar en otra etapa de la vida y no querer volver sobre eso", consideró, y explicó Guillem Sánchez, periodista que realizó las investigaciones, que al momento de hacerlo muchas de estas denuncias ya han prescrito para la ley española. "El Código Penal Español tendría que prever más tiempo, ya que la inmensa mayoría de los casos prescribieron y de los 12 profesores denunciados sólo uno irá a juicio", agregó.

La primera de estas denuncias llegó al conocimiento del periodista Sánchez y sus colegas en el diario catalán El Periódico gracias a Manuel Barbero, cuyo hijo Eric comenzó la escuela secundaria en el colegio Maristas de Les Corts, en Barcelona, en 2007. Eric había cursado la primaria en el mismo lugar, pero apenas comenzado el ciclo superior comenzó a decir que no quería ir al colegio porque sufría el acoso de sus compañeros, según relata Sánchez en su libro. La situación se deterioró y el chico finalmente tuvo que salir del colegio en 2010. La versión del acoso se mantuvo, pero Eric no pudo seguir adelante y entró en una fuerte depresión. Tres años después, en 2013, la madre de Eric, Eva, sospechaba que algo más estaba pasando y le dio un ultimátum: "o le contaba realmente qué ocurrió o se marchaba de casa". Funcionó. Esa misma noche Eric le contó por Whatsapp que había sido abusado por un profesor en el colegio Maristas.

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Colegio marista denunciado por Eric

El maestro era Joaquín Benítez, y el destape del caso en El Periódico provocó una denuncia del propio establecimiento educativo, su salida y la aparición de otras 18 denuncias contra el profesor de gimnasia. Pero por mucho tiempo los Maristas retuvieron información sensible, como la propia confesión de Benítez, y no colaboraron con las autoridades. "En el 2011 ellos (los Maristas) denuncian pero ocultan que ha confesado. No le dicen a la comunidad de padres ni a la comunidad de adultos. No aportaron información del caso", explicó Sánchez .

También, la denuncia de Eric motivó a otros a contar lo que pasaba en estos colegios y pronto se supo de un gran número de hermanos de la Congregación que habían abusado sexualmente a niños de diferentes edades en las últimas tres décadas. "Sin Manuel no hay caso Maristas, sin ese padre que cuelga esos carteles. Esto suelta la primera chispa. Los periodistas amplificamos mucho lo que ha dicho Manuel", explicó Sánchez, en referencia a los carteles que Barbero pegó en las paredes cerca de Les Corts solicitando información sobre más casos de abusos, mostrando una foto de Benítez y proveyendo una dirección de correo electrónico.

Si bien los responsables del colegio quitaron los carteles y la policía le advirtió a Barbero que esas actividades tendrían consecuencias, la medida funcionó y recibió información sobre otros casos pero también una fuerte reacción del colegio y sus alumnos, que no lo podían creer. "Como explica Vicki Bernadet, directora de una fundación para la prevención de abusos contra menores, en muchos de los entornos cuando se denuncia un caso de abuso la familia cree en el pederasta porque es más fácil que aceptar que un tío o padre pueda hacer eso. El colegio funciona como una familia en grande, sobre todo si los profesores son queridos", citó Sánchez, quien agregó que la Congregación de los Hermanos Maristas, fundada en Francia en 1817 por Marcellino Champagnat, goza de una imagen muy buena en la sociedad catalana y española.

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En total, se supo de hasta 12 hermanos maristas, miembros de una comunidad religiosa dedicada a enseñar y que mantienen el celibato, y un profesor que cometieron abusos sexuales en los colegios Sants-Les Corts y La Immaculada de Barcelona, y Champagnat de Badalona, acumulando 43 denuncias sobre temas que había quedado ocultos. "Crónica del Caso Maristas" narra la investigación que Sánchez llevó adelante junto a sus colegas María Jesús Ibáñez y Jesús G. Albalat, y sus jefes Luis Mauri y Ramon Vendrell en El Periódico, y el encuentro cara a cara con varios de los abusadores, muchos de los cuales confesaron sus crímenes ante el periodista y sus colegas.

"La explicación de la Iglesia en los años 60s y 70s era que los abusos eran trapos que se lavaban adentro", explicó Sánchez. "Con el Papa Francisco la Iglesia habla de una manera más transparente de lo que estaba pasando. Hasta hace bien poco esto se negó y al negarlo no era posible combatirlo", agregó.

Al respecto, Sánchez se refirió a la carta que el Papa Francisco envió el 2 de enero a todos los obispos en ocasión del Día de los Santos Inocentes. "Nos unimos al dolor de las víctimas y a su vez lloramos el pecado. El pecado por lo sucedido, el pecado de omisión de asistencia, el pecado de ocultar y negar, el pecado del abuso de poder", dijo el Papa Francisco sobre los casos de menores abusados sexualmente por sacerdotes.

El destape de los abusos por parte de Sánchez en El Periódico podría ayudar a evitar que vuelvan a producirse y también a habilitar su denuncia. "Las expectativas son que esto sirva y permita evitar que se repita. Las personas han vivido muchos años en silencio y dolor", consideró. "Este caso generó una ola de solidaridad entre todas las víctimas, que quisieron contarlo. Todo el mérito es de las personas que han podido hablar después de tanto", agregó. También dijo mantener expectativas de un cambio en el Código Penal español, que considera prescritos a los casos de abuso sexual "leves" tres años después de que la víctima cumple 18 años; y a los "graves" luego de 15 años tras cumplir esa edad.

Otro hermano de La Salle condenado a dos años de cárcel por intercambiar fotos sexuales con alumnos (España)

Un hermano de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas La Salle del Colegio "La Salle Antúnez de Las Palmas de Gran Canaria" ha aceptado dos años de cárcel por compartir imágenes pornográficas con los alumnos durante su etapa en el centro educativo de Las Palmas de Gran Canaria.

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Hermano Marco, de la congregación de La Salle, condenado a dos años de carcel

La pena pactada con la Fiscalía de Las Palmas incluye ocho años de inhabilitación para trabajar con menores en cualquier tipo de actividad, otros cinco años de libertad vigilada y un curso de educación para "pedófilos" de dos años de duración, todo como autor de cinco de delitos de exhibicionismo y de provocación sexual, según recoge el acuerdo de conformidad entre la defensa y el ministerio público. Esas conclusiones sólo están pendientes de ser ratificadas por el acusado en el juzgado que le corresponda cuando se fije la fecha del juicio.

El Hermano Marcos J. D. trabajó hasta 2015 como hermano, profesor y delegado de pastoral en el Colegio La Salle Antúnez. En agosto de ese año fue trasladado a Toledo por su orden religiosa, donde siguió como profesor hasta noviembre de 2016, que dejó la congregación "por motivos personales", según manifestó un portavoz de la institución cuando se produjo su detención el año pasado para registrar su domicilio en Madrid.

El traslado del hermano Marcos J. D. a la Península, sin embargo, se realizó en pleno escándalo escolar por el comportamiento del religioso. Es más, la Fiscalía, en su escrito de acusación, reprocha a la congregación de La Salle que no denunciara lo ocurrido. "Padres que tomaron noticia de estos hechos en 2015 lo pusieron en conocimiento del personal del colegio, que, a su vez, lo comunicó al director del mismo, quien, a su vez, lo transmitió al Superior de la Congregación; pero, a pesar de que la información recibida revestía caracteres de posible delito, la Congregación Religiosa Hermanos de Las Escuelas Cristianas no presentó denuncia alguna", revela el ministerio público.

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Colegio "La Salle Antúnez de Las Palmas de Gran Canaria", lugar de los hechos

ColaboraciónEl acusado, tras su detención en abril del año pasado, colaboró con los investigadores para esclarecer los hechos y reparar el daño causado: no sólo facilitó las claves de sus dispositivos informáticos, un móvil inteligente y un disco duro de gran capacidad, sino que pagó las indemnizaciones solicitadas por las víctimas.

La confesión y la colaboración están recogidas en las conclusiones de conformidad con sus correspondientes atenuantes, las cuales se concretan en cuatro meses y 24 días de prisión por cada uno de los cinco delitos. En total, dos años de cárcel, por lo que el fiscal plantea que cumpla la pena fuera de prisión, siempre y cuando no vuelva a delinquir en los próximos cinco años.

El hermano Marcos (perteneciente a la Congregación de La Salle), de 39 años, admite que embaucó a los cinco adolescentes para tratar de conseguir encuentros sexuales con ellos, pues se aprovechaba de la confianza y de la autoridad moral que le confiera su condición de religioso y profesor para relacionarse de manera inapropiada con los chicos, cuyas edades eran de 15 y de 16 años. Así, entre 2011 y 2014, "movido por la atracción hacia los muchachos jóvenes", mantuvo conversaciones sexuales con cinco alumnos del colegio, tanto en persona como a través de redes sociales como Whatapp, Facebook, Tuenti e Instagram.

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La congregación de La Salle ya tiene dos religiosos condenado 

Entre charla y charla enviaba a los menores fotos de sus genitales y les pedía luego que le correspondieran en los mismos términos. Se trata de conversaciones del tipo "mira qué buena está ésta, madre mía, la página Xvideo es mi favorita, ¿cuántas pajas te has hecho hoy pillín?" o, llegada la noche, "hoy toca la de Vladimir, tocarse una paja y a dormir".
A esos comentarios le seguían interpelaciones sobre el tamaño del pene de los chicos, tales como "cucachica", "peneflácido", "mucho cachondeo en las duchas después de los partidos de fútbol, pichacorta", o "no respondes" a los mensajes porque "la tienes pequeña", según las conversaciones intervenidas por el Grupo de Delitos Tecnológicos del Cuerpo Nacional de Policía en Las Palmas.

El hermano Marcos llegó a mandarle a los jóvenes fotos de sus testículos y de su pene erecto, incluso se lo enseñó en vivo a uno de ellos, sin previo aviso, para ilustrarle cómo se quedaba un pene circuncidado. Las conversaciones, que siempre giraban sobre lo bueno que es masturbarse, no llegaron a tocamientos de ningún tipo. De ahí que el fiscal sólo formule acusación por exhibicionismo y provocación sexual, un delito castigado con penas menores al de abuso. El caso lo llevó el Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas y sólo está pendiente de que se ratifique la conformidad en el juicio.

Un religioso acepta una condena de 130 años de prisión por abusos sexuales a menores (España)

El religioso del Colegio La Salle Nuestra Señora Maravillas de Madrid (España) Pedro Antonio Ramos Lominchar, religioso de la Congregación de Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle, a la que se incorporó en 1997, y de su condición de docente coordinador pedagógico de la institución educativa ha aceptado en el juicio una condena de 130 años de prisión tras alcanzar un acuerdo en el que reconoce los abusos sexuales y la elaboración de pornografía infantil.

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Hermano Pedro Antonio acepta el caso de abusos sexuales en colegio La Salle

"Pido perdón a todos", ha dicho el religioso en la primera y única sesión de este juicio por abusos a 14 menores y a otros cuatro mayores de edad cometidos entre 2013 y 2016. Fuentes jurídicas presentes en la sala han informado del acuerdo de conformidad alcanzado entre la Fiscalía y la defensa del religioso a los pocos minutos de arrancar la vista oral en la Audiencia Provincial.

El religioso habría aprovechado las salidas organizadas por el colegio como campamentos o actividades de verano para realizar tocamientos a los penes de los menores y grabar sus miembros con su teléfono entre los años 2013 y 2016. Habría procedido de esta manera hasta con 14 menores y también con cuatro adultos, según el escrito de calificación de la Fiscalía. Una de esas escenas, por ejemplo, se habría dado en el albergue de Monte de Gozo próximo a Santiago de Compostela la madrugada del 29 de julio de 2013, donde aprovechó que, en este caso un mayor de edad dormía para hacerle tocamientos y realizar fotos. En otra salida del colegio a Liria (Valencia) habría hecho lo mismo con un niño de 11 años.

Según el Ministerio Público, el Hermano Pedro Ramos Lominchar también habría instalado dispositivos de grabación en los lugares en los que los jóvenes se aseaban para grabar sus genitales. Así lo habría hecho el verano de 2016 durante una misión de su congregación en Keesara (India) en la que participó como voluntario, donde captó imágenes de un joven de 17 años y un mayor de edad. Lo mismo habría hecho en un baño de su propio colegio La Salle Maravillas de Madrid, donde instaló una cámara oculta y pudo grabar imágenes de un menor mientras orinaba. En 2016, cuando se procedió al registro de las dependencias que el religioso ocupaba en el colegio madrileño situado en la calle Guadalquivir, cerca de Nuevos Ministerios, los equipos de Mujer y Menores de la Guardia Civil (EMUME) encontraron diverso material pornográfico infantil en su teléfono móvil y otros dispositivos electrónicos. También dieron con pastillas de melatonina, que sirven para conciliar el sueño.

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Aunque en un principio estas fuentes informaron de que eran 137 años, posteriormente el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha precisado que el acuerdo establece 130 años de prisión. Dicho acuerdo supone no solo una rebaja de la condena, de 155 a 130 años, sino también del cumplimiento máximo en prisión, al pasar de los 20 que solicitaba inicialmente el Ministerio Público a 17, a los que hay que descontar los dos que lleva en prisión provisional, desde el 29 de septiembre de 2016.  De esta forma, el religioso de Educación Primaria del colegio La Salle Maravillas no podrá estar más de 15 años en la cárcel. 

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La Fiscalía pidió 155 años de prisión para el religioso por abusar sexualmente de catorce menores entre 2013 y 2016 y de otros cuatro mayores, además de elaborar abundante pornografía infantil. Pero el acuerdo entre las partes rebaja la petición a 130 años al aplicarle el atenuante de reparación del daño por haber consignado el pago de la indemnización global de 70.000 euros (entre 1.000 y 6.000 a cada perjudicado) y también debido a que dos víctimas mayores de edad le han perdonado, han explicado las fuentes.

En el juicio, que apenas ha durado treinta minutos, el acusado ha tomado la palabra para mostrar su arrepentimiento ante la Sala. "Pido perdón a todos, a las familias y a la institución", ha dicho en una vista que se ha celebrado a puerta cerrada por acuerdo de las partes y en la que el religioso se ha colocado una capucha para taparse cuando han entrado los reporteros gráficos para tomar imágenes. Al producirse una conformidad, el religioso acepta catorce delitos de abusos sexuales a menores, dos de abusos sexuales a mayores (antes eran cuatro pero dos de las víctimas le han perdonado), siete de elaboración de pornografía infantil y otros tres continuados, más dos delitos de descubrimiento de secretos (art 197.1 y 5) y otros seis más (solo el art 197.1).

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El hermano Pedro con una capucha para taparse durante el juicio

Igualmente, el acuerdo impone la medida de libertad vigilada una vez salga de prisión, la obligación de participar en programas de educación sexual y la prohibición de ejercicio de profesión u oficio con menores durante diez años. También que se le prohíbe acercarse a menos de 500 metros de los domicilios, lugares de trabajo, centros de estudios o lugares que frecuenten las víctimas así como comunicarse con ellas por cualquier medio durante otros diez años, además de una multa de 12.600 euros.

Según el relato del fiscal, que reconoce el acusado, entre el 7 de julio de 2013 y el 28 agosto de 2016, "con ánimo libidinoso y con el objetivo de satisfacer sus deseos sexuales", elaboró pornografía infantil a partir de imágenes que tomaba a los menores, principalmente, mientras dormían, a quienes también realizaba tocamientos. El religioso acusado se servía de teléfonos móviles, cámaras ocultas, relojes espía y otros aparatos para tomar sus imágenes y de sus conocimientos adquiridos sobre la melatonina y las distintas fases del sueño, hasta el punto de que en los registros los investigadores hallaron búsquedas en internet que decían "cómo tocar a alguien mientras duerme" o "fase del sueño en que no sentimos nada".

También encontraron 55 cápsulas de melatonina y gran cantidad de archivos con las imágenes que elaboraba el religioso, que solía actuar durante los campamentos de verano, en salidas organizadas por el centro escolar en las que había que pernoctar, en algunos viajes a la India e, incluso, en el interior del cuarto de baño de sus estancias en el colegio Maravillas donde instaló una cámara oculta.

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