miércoles, 12 de diciembre de 2018

El jesuita James Martin promociona un "rosario LGTB" con que se financian causas abortistas

El jesuita padre James Martin, asesor vaticano y autodesignado "apóstol de los LGBT", está promocionando los productos de una tienda online progay que dona a asociaciones proabortistas. El célebre jesuita padre James Martin ha recomendado desde su cuenta en Twitter (con más de 230.000 seguidores) varios productos de una modesta tienda online que vende objetos de bisutería hechos a mano. Entre los productos que recomienda el jesuita Martin está el llamado "Rosario de los Modernos Dolores". Cada década viene con una intención sugerida, y las cuentas se agrupan en distintos colores simbolizando dichas intenciones, todas ellas correspondientes a causas progresistas. Por ejemplo, la segunda década viene en cuentas verdes y azules para recordar a la "Madre Tierra", informa Church Militant.

Resultado de imagen para El jesuita padre James Martin
Jesuita James Martin y su "Rosario LGTB"

La correspondiente al quinto misterio tiene las cuentas en todos los colores del arcoiris, y la intención por la que sugiere rezarlo es por la acogida y la aceptación universal de los homosexuales, añadiendo la aseveración, extraña a la concepción católica de la sexualidad, que Dios ha creado a los homosexuales como tales y que esta orientación, que en el Catecismo de la Iglesia Católica se define como “objetivamente desordenada”, es buena.

“Rezamos por la acogida de las personas LGBTQ en todas las iglesias, templos, mezquitas y sinagogas”, puede leerse. “Rezamos por las parejas LGBTQ, sus hijos y sus familias. Rezamos para que sean apoyados y amados, con plena aceptación como personas realmente creadas a imagen de Dios, una creación que Dios vio ‘buena’ y que merece vivir plenamente todos los aspectos de su vida”.

Polémico sacerdote jesuita James Martin 

La firma que vende este rosario, una tienda online enfocada en causas sociales, se llama Contemplative Rebellion, y entre las asociaciones a las que destina los beneficios de sus ventas se encuentran varias organizaciones izquierdistas y algunas activamente proabortistas, como Women for Women International, Polaris y el Southern Poverty Law Center.

El obispo de Buffalo (EE.UU) ordena que destruyan las pruebas de un posible milagro eucarístico

Una Hostia consagrada que cayó accidentalmente al suelo en una iglesia de la diócesis de Buffalo, en Estados Unidos, empezó a sangrar después de que el sacerdote la dejara en agua para su disolución, pero el obispo Richard Malone, avisado del caso, ordenó que se deshicieran de la forma

Fotografías del hecho ocurrido en la Iglesia de San Vicente (EE.UU)

Durante una misa a finales de noviembre en la Iglesia de San Vicente de Springbrook, en la diócesis de Buffalo, en el estado de Nueva York, una Hostia consagrada cayó accidentalmente al suelo. El párroco, padre Karl Loeb, encarga a un diácono que la recoja y la sumerja en agua en un caliz de ablución para que se disuelva naturalmente, y la guarda en el sagrario. El 30 de noviembre, el padre Loeb descubre que de la Hostia emana un líquido rojizo. ¿Milagro? Nunca lo podremos saber.

Y es que, avisados inmediatamente por el padre Loeb, el obispo titular, Richard Malone, y su auxiliar, Edward Grosz, acuden a contemplar el caso e inmediatamente ordenan al párroco que se deshaga de la forma. “Cristo ya no está presente aquí”, dijo Su Ilustrísima para justificar su orden, que el sacerdote cumplió con marcada reticencia, no sin antes fotografiar el cáliz con la Hostia sangrante. Esa es, al menos, la historia que ha compartido una feligresa, Mary Ellen Sanfilippo, con Church Militant.

Foto de la Hostia Consagrada luego de su ablución 

Los milagros eucarísticos no son frecuentes, pero tampoco absolutamente insólitos en la Historia de la Iglesia. Se supone que son una extraordinaria gracia para fortalecer la fe en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, verdadero pilar de la práctica católica. Desde el milagro, en el siglo VIII, acaecido en Lanciano, donde la Hostia se convirtió en Carne viva y el vino consagrado en Sangre viva delante de los asombrados ojos del sacerdote (Hostia y vino sometidos en la actualidad a rigurosos análisis), hasta el de Chirattakonam, en la India, se han dado numerosos de estos prodigios.

Por eso resulta sorprendente, por decir poco, que el obispo se haya negado, al menos, a investigar el incidente y, en su caso, descartar al menos la posibilidad del milagro. ¿Qué puede provocar este escandaloso desprecio por lo sobrenatural, o por la posibilidad de lo sobrenatural?

La Diócesis de Buffalo en general y el obispo Malone en particular han estado en el foco de los medios durante la crisis de la pedofilia clerical, como una de las diócesis menos transparentes en el manejo de los casos de abusos, y se acusa a Malone de haber mantenido en ejercicio a sacerdotes acusados de forma creíble de haber protagonizado abusos a menores.

El Papa acepta renuncia de obispo acusado de tener un hijo y malversar dinero

El Papa Francisco aceptó la renuncia de Mons. Prasad Gallela, Obispo de Cuddapah en la India. “El Santo Padre Francisco ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Cuddapah (India), presentado por S.E. Mons. Prasad Gallela”, indicó la Oficina de Prensa del Vaticano el 10 de diciembre, sin dar más información.

Mons. Prasad Gallela acusado de tener un hijo y malversar dinero

En agosto de este año Ucanews.com informó que el Prelado de 56 años de edad enfrentaba varias acusaciones en las cortes locales sobre una presunta apropiación de fondos de su diócesis para mantener a una supuesta “esposa” e hijo de 18 años. Sin embargo, el Obispo negó todos los cargos y se declaró inocente. Los cargos contra el ahora Obispo Emérito de Cuddapah fueron presentados ante los tribunales en junio por los laicos Ravi Kumar y Byreddy Chinnappa Reddy.

“Tenemos documentos sólidos del gobierno para probar su estado marital”, dijo entonces Kumar a Ucanews, quien además indicó que en noviembre de 2016 denunciaron ante el Vaticano la vida “inmoral y corrupta” del Prelado. Los denunciantes y quienes los apoyan han difundido en la diócesis la copia del documento de identidad en los que Mons. Prasad Gallela, Obispo desde el año 2008, es presentado como esposo de una mujer llamada Gallela Sujatha; y padre de un joven de 18 años de nombre Gallela Junior Prasad.

Imagen relacionada
Obispo Gallala tendría un hijo de 18 años

Sin embargo, algunos dudan de la autenticidad de los documentos, como el sacerdote jesuita A.X.J. Bosco, quien sirve a los más pobres en el estado de Andrha Pradesh. “Hay muchos documentos para sustentar las acusaciones, pero ciertamente necesitan ser verificados por las autoridades”, dijo.

El presbítero dijo que las acusaciones ya tienen algunos años y están relacionadas con una lucha de castas (la forma en la que está estructurada la sociedad india) que originó el secuestro de Mons. Gallela en abril de 2016. En esa oportunidad dos sacerdotes y otras 14 personas fueron arrestadas acusadas de haber atacado al Obispo. “Todo está conectado y desafortunadamente no tenemos pruebas para decidir nada. Hasta el momento todas son acusaciones”, indicó el P. Bosco.

El Prelado dijo por su parte que quienes lo secuestraron son quienes han hecho falsas acusaciones en su contra. “Son de la casta alta y tienen poder, medios y dinero. Todos tienen miedo de criticarlos. Son los rojos, los socialistas, son quienes dominan las castas aquí política y económicamente”, afirmó.

Sobre la presunta esposa, Mons. Gallela dijo que es la segunda cónyuge de su hermano que falleció en 2001. El hijo de ambos no tenía más de un año cuando esto sucedió y él con toda su familia se hicieron cargo del pequeño y su madre. El Prelado dijo entonces que se sometería a las pruebas necesarias para probar su inocencia.

De otro lado, el P. Stephen Alathara, subsecretario general de la Conferencia de Obispos de Rito Latino de la India, explicó entonces que “la jerarquía está haciendo lo que las normas de la Iglesia nos permiten hacer” para resolver el caso.

Los cardenales Pell y Errázuriz fuera del Consejo de Cardenales (C 9)

El Papa Francisco comunicó al Cardenal George Pell su cese definitivo como miembro del Consejo de Cardenales, conocido como C 9, que asesora al Pontífice en la reforma de la Curia Romana. El Cardenal Pell se encontraba temporalmente apartado de los trabajos del Consejo desde junio de 2017, en que abandonó el Vaticano para trasladarse a Australia, su país de origen, donde está haciendo frente a un juicio acusado de abusos sexuales a menores. El Papa Francisco apartó de su círculo de consejeros más próximos al cardenal George Pell, denunciado en Australia por agresiones sexuales a menores, y el cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz, sospechoso de haber ocultado los actos de un cura pederasta en Chile, anunció este miércoles el Vaticano. Los dos altos responsables eclesiásticos forman parte de un consejo de nueve cardenales de todos los continentes, llamado C 9, que asesora al papa Francisco en la reforma de la administración de la Santa Sede.

Cardenal Pell apartado del C 9

En la Curia Vaticana, el Cardenal Pell ocupaba el cargo de Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede. Con esta comunicación del Papa, el Cardenal abandona definitivamente el Consejo de Cardenales. Según comunicó el Director de la Sala de Prensa del Vaticano, Greg Burke, esta decisión del Pontífice se produce después de que los miembros del Consejo de Cardenales celebrada del 10 al 12 de septiembre de 2018 solicitaran al Papa una reflexión sobre el trabajo, a estructura y la composición del C 9, “teniendo en cuenta la avanzada edad de algunos de sus miembros”.

Debido a ese motivo, la avanzada edad de algunos de los Cardenales miembros del Consejo, también abandonan el Consejo el Cardenal Francisco Javier Errázuriz y el Cardenal Laurent Monsengwo. El Papa les ha enviado a los tres una carta “agradeciéndoles el trabajo desempeñado en estos cinco años”. Según Greg Burke, “no está previsto por el momento el nombramiento de nuevos miembros” del Consejo de Cardenales que sustituyan a los miembros que lo han abandonado.

Resultado de imagen para cardenal Pell apartado del C9
Muchos en la Iglesia exigían la expulsión del Cardenal Pell del C 9

En el encuentro con los periodistas, el Director de la Sala de Prensa del Vaticano hizo un resumen de los debatido en la reunión del Consejo que se ha celebrado desde el lunes 10 hasta la mañana de este miércoles 12 de diciembre. En las sesiones han estado presentes el Cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, el Cardenal Reinhard Marx, el Cardenal Sean Patrick O’Malley, el Cardenal Giuseppe Bertello y el Cardenal Osvald Gracias. El Papa Francisco ha participado en todas las sesiones excepto en la mañana de este miércoles 12 de diciembre por la Audiencia General. El Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, no ha estado presente debido a su asistencia a la Conferencia Intergubernamental para la adopción formal por parte de los Estados miembros de la ONU de un Pacto Global para la Migración, en Marrakech, Marruecos.

El cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz también perdió su lugar en el seno del C 9. En Chile está acusado por víctimas de abusos sexuales de haber cubierto los actos de un cura pederasta, un caso que escandaliza al país.

Imagen relacionada
Cardenal Errázuriz fuera del C 9, una noticia muy esperada

Algunos observadores apuntan que el cardenal Errázuriz aconsejó mal al Papa Francisco, incitándole a defender a un cardenal chileno, implicado en el escándalo de los abusos sexuales de la Iglesia en Chile, una defensa que complicó mucho el viaje del Papa Francisco a Chile en enero de 2018.

Tras una reunión con el Vaticano con el Papa Francisco, el cardenal Errázuriz anunció él mismo en noviembre que se retiraba del C 9. "No es un renuncia. Me despedí al término del período para el cual fui nombrado", dijo el prelado en una entrevista a un periódico chileno. El arzobispo emérito de Santiago tiene 85 años.

Otro cardenal, el congoleño Laurent Monsengwo, también abandonará el consejo. Se trata de una figura de la Iglesia Católica africana, que tuvo un papel político importante en la República Democrática del Congo, donde acaba de ceder su puesto de arzobispo de Kinshasa a los 79 años.

Resultado de imagen para cardenal, el congoleño Laurent Monsengwo
Cerdenal Laurent Monsengwo sale del C 9

Este consejo de cardenales, que empezó teniendo ocho miembros, fue creado en marzo de 2013, exactamente un mes después de la elección del papa Francisco para reformar con sus sugerencias la administración central de la Iglesia, criticada por su opacidad y sus escándalos. La mayoría de los mandatos en las instituciones del Vaticano son de cinco años pero no hay precisiones sobre el funcionamiento del C 9.

martes, 11 de diciembre de 2018

Los abusos silenciados en los Maristas en ocho momentos (España)

Luego de las múltiples denuncias contra los Hermanos Maristas en la administración de diversos colegios en España, hay ocho profesores acusados y docenas de denuncias contra dos centros de la orden solo en España, sin comentar el gran escándalos de abusos sexuales cometidos por varios miembros de los Hermanos Maristas en Chile.

Resultado de imagen para abusos de los maristas en españa

“Pido perdón, de rodillas si es necesario”, afirmó con la cara cubierta Joaquín Benítez ante las cámaras, un día después de que saliera a la luz el caso de los abusos sistemáticos y silenciados a niños en la escuela Sants-Les Corts de los Maristas de Barcelona. La historia se desveló el 4 de febrero, cuando el padre de un ex alumno del centro empezó a tirar del hilo tras la revelación de su hijo, que le reconoció que fue agredido sexualmente por su maestro de gimnasia. Su hijo no estaba deprimido por sufrir bullying como sospechaba sino por abuso sexual.

El padre empezó su cruzada particular: colgó carteles para destapar los hechos, y creó la cuenta de correo abusosenmaristas@gmail.com para averiguar si había más casos. Varios padres le respondieron con relatos calcados al de su hijo: el maestro hacía tocamientos a sus alumnos, siempre niños, que podían terminar en felaciones o masturbaciones. El padre logró que cuatro ex alumnos contaron a la policía lo que ocurrió en dicho colegio.

Imagen relacionada
Joaquín Benítez acusado de abusos

El primer maestro inculpado ejerció en el centro desde 1984 hasta 2011. En su último curso, el padre de un alumno advirtió a la dirección del centro de que había abusado de su hijo, y Joaquín Benítez lo reconoció. Fue despedido, los Maristas denunciaron a la Fiscalía de Menores los hechos, pero la denuncia no prosperó porqué la víctima se negó a declarar. Al abandonar su cargo y archivarse el proceso, la causa quedó en el olvido. Así hubiera quedado el asunto si el padre que impulsó la reciente denuncia no hubiera movido ficha.

Los tocamientos surgieron a raíz de un dolor de espalda del alumno. El docente lo tumbó en una camilla para examinarle. “Al rato, empezó a masajearme y tocarme los genitales y todo el cuerpo”, declaró el denunciante, que se quedó paralizado sin saber cómo reaccionar. Se sentía intimidado, porqué el profesor “era mucho más grande”, y no opuso resistencia. El docente lo desnudaba al completo, le realizaba felaciones y le besaba con lengua, según afirmó el ex alumno.
La confesión de Benítez, el primer paso

Dos reporteros de "El Periódico" se plantaron en un pequeño poblado cercano a Girona, donde Benítez vivía. “Pensé que todo esto se sabría antes, que no tardarían tanto”, espetó ante la visita sorpresa de los periodistas. Esgrimió que “en los últimos cuatro años he pasado cuentas con Dios, me he limpiado ante él, y ahora sé que tengo que hacerlo ante la gente”.

El propio Benítez reconoció que los Maristas (con los que llegó a un acuerdo para marcharse de la escuela) hicieron todo lo posible “para que todo esto no trascendiera”. El ex maestro de gimnasia confesó que “fue educado en el catolicismo más estricto, y estuve interno 16 años en un colegio con chicos donde tuve algunas experiencias sexuales”. Al responder las preguntas, el acusado era consciente de que acabaría entre rejas: “¿No sabrá usted cuantos años me podrían caer?”, preguntó a uno de los reporteros.

Benítez fue llamado a juicio. Reconoció los delitos ante el juez, que le dejó en libertad provisional con cargos. Le prohibió salir de España, comparecer semanalmente en los juzgados y le vetó de participar en actividades educativas o culturales con menores. El padre que levantó el caso se mostró indignado ante la resolución: “Soy incapaz de entenderlo”.

Sin impedimentos para trabajar de monitor
El colegio Maristas Sants-Les Corts informó que en 2011 interpuso una denuncia contra Benítez tras oír el relato incriminatorio de un padre. El centro se dirigió a la Fiscalía de Menores, en lugar de ir a los Mossos d’Esquadra o al juzgado de guardia. A la fiscalía de menores sólo pueden recurrir los padres y, como éstos no denunciaron, el proceso fue archivado.

Imagen relacionada

Así, el pederasta logró disfrutar del retiro trabajando como monitor en diversos pueblos de Girona. Ni la justicia ni la dirección del centro se lo impidieron. “Su currículo era impecable y en ningún momento se nos informó de los hechos que había cometido ese monstruo”, explicó Àlex Terés, gerente del Consell Esportiu de l’Alt Empordà, organismo que le contrató durante dos temporadas. Lamentaron la ausencia de filtros para comprobar a qué tipo de personal contrataban para trabajar con jóvenes.

Nuevas denuncias
La causa del padre que tiró del hilo surtió efecto: se inició un reguero incesante de confesiones. La madre de varios hermanos que estudiaron en los Maristas comentó que “era un secreto a voces”. Añadió que la dirección del colegio, como numerosas familias, sabían lo que ocurría: “Podrían hablar y no lo hacen”.

El 7 de febrero se recogieron cuatro denuncias más, pero el propio Benítez reconoció que podrían ser más. Uno de las víctimas reconoció que fue maltratado en 1986, cuando Benítez lo llevó a su despacho para “hacer un estudio de anatomía”. Abusó de él, e incluso arrastró sus genitales por la espalda del muchacho.

Más agresores en el colegio
Jordi Navarro (58 años) estudió en la delegación de los Maristas en el barrio de Sants. Afirmó que el profesor V. L. solía dar clases con un alumno sentado en su regazo. En esa postura, la mesa ocultaba lo que hacía con sus manos. Cuando a Navarro le tocaba subir a la pizarra, “observaba que el maestro tenía siempre las manos dentro del uniforme del niño, sobre sus genitales”. La víctima contó que a esa edad uno desconoce lo que está pasando, y que “en plena dictadura no cabían esas acusaciones y menos contra los curas”

Resultado de imagen para abusos de los maristas en españa
Un empleado tapa una pintada en los Maristas de Sants-Les Corts

Poco después apareció otro maestro agresor, que en lugar de actuar en el recinto escolar lo hacía durante los campamentos que organizaba la escuela en vacaciones. Éste se hacía valer de otras tácticas, como los juegos de magia: “Simulaba hacer trucos y quería que buscara cosas que él escondía dentro de sus calzoncillos”, detalló otra víctima de abusos.

Mientras, el colegio seguía sin involucrarse. Simplemente, emitió un comunicado expresando su “solidaridad y apoyo” a las personas afectadas, a la vez que mostraba su disposición a esclarecer el asunto. En ningún caso, asumía responsabilidades.
Benítez, en libertad

El lunes 8 de febrero la Fiscalía de Barcelona decidió no recurrir la decisión del juez de dejar en libertad provisional a Joaquín Benítez. Mientras tanto, el día siguiente los Mossos anunciaron que habían detenido a un monitor de “unos 30 años” por presuntamente haber abusado de cinco menores. El Juzgado de Instrucción número 33 de Barcelona (en funciones de guardia), decretó también libertad provisional para el acusado.

Días después, salió a la luz la identidad de otro culpable de abusar de alumnos de los Maristas, A.F. Ya había sido denunciado por otro ex alumno en 1997, pero el juez archivó el caso porqué el supuesto delito ya había prescrito. Pese a que el inculpado denunció que era un chantaje (“por algún motivo que desconozco quieren hacerme daño”), los testimonios de sus víctimas son estremecedores.

J. confesó que le violó más de 50 veces, “pero podrían ser más”. Su acoso duró más de 6 años, a veces en los campamentos y otras en una mesa de madera grande que tenía en su sala de informática en el sótano. “En cuanto se iban los demás, me obligaba a practicarle felaciones y eyaculaba encima de mi cuerpo”, dijo en su testimonio. “Lo peor es que la escuela lo sabía, lo sabían todos. A.F. se sentía protegido por la institución”, añadió. 

Resultado de imagen para abusos de los maristas en españa
Guillem Sánchez, periodista que destapo las denuncias de los Maristas en España

La propia Generalitat acusó a los Maristas de saltarse el protocolo y callar ante los abusos, al haberse saltado un protocolo acordado por ambas instituciones para alertar ante casos de maltrato infantil. Ni siquiera notificaron lo ocurrido en 2011, cuando la propia escuela presentó denuncia ante la Fiscalía de menores contra Joaquín Benítez. La Conselleria de Educación desmintió al propio director del centro, Raimon Novell, que afirmó desconocer la existencia de dicho protocolo.

La causa contra el subdirector, archivada
F.M., subdirector del centro de los Maristas en Sants-Les Corts, fue apartado de sus funciones el 11 de febrero tras ser incluido por la policía autonómica en las investigaciones por abusos. Fuentes policiales declararon que había en la comisaría “un goteo constante” de víctimas que venían a confesar. Una de ellas dijo que el subdirector “te agarraba por detrás y te apretaba los pezones”. Pese a los testimonios recogidos que inculpaban al subdirector, la Fiscalía de Barcelona dictaminó que los delitos ya habían prescrito y, por tanto, la causa contra él quedó archivada.

La causa judicial apuntaba las continuas obstrucciones por parte de los Maristas a la investigación. El director del colegio de Sants-Les Corts, Francesc Xavier Giné, se negó a facilitar a los Mossos ningún dato sobre el profesor de gimnasia Joaquín Benítez, pese a que había confesado los abusos. La magistrada tampoco obligó a la dirección del centro a facilitar la información que requerían los investigadores. 

Resultado de imagen para abusos de los maristas en españa
Otro colegio marista implicado en denuncias de abuso

La policía advirtió de que existía riesgo de fuga de Benítez por la cantidad de víctimas que denunciaron los hechos, que supondrían una importante cantidad de años de prisión. Pese a la advertencia de la policía, el juez le dejó en libertad el 6 de febrero. El vicario provisional de los Maristas, Pere Francesc Ferré Jordà, ocultó ante la fiscalía de menores que Benítez había confesado ante la dirección del centro que abusó de un alumno y que por ello abandonó su cargo.

Tres nuevos testimonios en otro centro
La sede de los Maristas de la Inmaculada, en el distrito del Eixample, también fue escenario de abusos por parte de maestros. Tres nuevos testimonios revelaron que fueron víctimas de tocamientos en el centro. El padre de una de ellas lo reveló a la dirección del colegio, pero no se tomaron medidas al respecto. En otra ocasión, el colegio aceptó la denuncia y apartó al docente de su cargo a cambio de que la familia no lo denunciara a la policía. El acusado confesó que metió mano a sus pupilos: “Puede ser, a alguno puede ser, cuando venían a mi mesa a consultar. Por eso me fui. Yo lo dejé todo”, afirmó.

El 29 de febrero, el primer acusado Joaquín Benítez fue sometido a un estudio forense. “No sé nada, no recuerdo”, dijo. Ya acumulaba una veintena de denuncias en su contra, y los médicos forenses se mostraban preocupados por la posibilidad de que se suicidara. Aun así, el informe destacaba que Benítez no estaba enfermo ni sufría trastorno o patología psíquica.
Intentos de alejar a la prensa

Los Maristas estaban superados por la dimensión del escándalo. Pretendían silenciar a la prensa, que desvelaba uno tras otro los abusos cometidos impunemente. En un comunicado emitido el 29 de febrero, tildaron de “circo mediático” las informaciones periodísticas que destaparon el caso. “Exigimos que se deje en manos de los profesionales la gestión de cualquier abuso a los niños y rechazamos que alguien quiera asumir papeles que no le corresponden”, espetó la institución. Entonces, ya se contabilizaban 30 denuncias contra seis profesores y un monitor de la red de escuelas de los Maristas.

Pese a las peticiones de silencio, el séptimo acusado, A. B. (54 años) (que impartió clases en Sants-Les Corts, La Inmaculada y El Eixample), habló con la prensa: “tan solo eran caricias”, justificó. A medida que se acumulaban las quejas contra él, la dirección de los Maristas se limitó a cambiarlo de centro. Jamás lo denunciaron ni le apartaron de las aulas. El acusado llevaba a sus víctimas a una habitación, les bajaba los pantalones “hasta los tobillos” y les tocaba los genitales.

A A. F., el tercer acusado que confesó los hechos acontecidos en la década de los 80, sus víctimas lo describen como “un monstruo”. Era el “rey de la escuela” y el maestro más admirado por el alumnado. A día de hoy, ascienden a 8 los maestros de los Maristas denunciados por abusos sexuales, con más de 35 denuncias que dan fe de las atrocidades cometidas impunemente en los centros de la orden.

Andrea Tornielli: “McCarrick no mantuvo relaciones homosexuales”

El vaticanista tenido por más cercano al Papa Francisco, Andrea Tornielli, responsable de Vatican Insider, en el diario La Stampa, ha sorprendido a propios y extraños con una orwelliana negativa: el ex-cardenal McCarrick nunca tuvo relaciones homosexuales, el problema de los abusos no es la homosexualidad, sino el "clericalismo". El mismo día, en La Nuova Bussola Quotidiana, el cardenal Brandmüller defiende la tesis contraria y explica cómo se ha llegado a esta situación. 

Imagen relacionada
Papa Francisco y Andrea Tornelli

En el ataque a las tesis del arzobispo Carlo María Viganó hemos oído tesis relativamente delirantes en defensa de la versión papal: el núcleo del problema está en un nunca bien definido ‘clericalismo’. Desde ofensivas contra los motivos o la catadura moral de monseñor Viganó, sobre su vulneración de la grave obligación de secreto o su tendencia a exagerar o malinterpretar los datos, estamos acostumbrados a leer todo tipo de explicaciones más o menos elaboradas y creíbles. Pero la de Andrea Tornielli, el periodista al que se considera más cercano al Papa reinante, desarrollada en su sección Vatican Insider, las supera a todas: McCarrick no mantuvo relaciones homosexuales.

Es prodigioso, porque ese extremo es universalmente reconocido incluso por los más acérrimos enemigos del famoso testimonio, y la discusión se centraba más bien en si sus numerosos "affairs" con seminaristas y jóvenes sacerdotes eran o no suficientemente conocidos por los prelados que, debido haber denunciado, no lo hicieron. Pero sus palabras son literales: “No, McCarrick no mantuvo relaciones homosexuales. Acosó y abusó de seminaristas en nombre del poder, haciéndoles comprender que ir con él a la casa de la playa (…) era un paso obligatorio para que le conociera mejor y les permitiera ordenarles”.

Suena al ya viejo chiste moderno de que todo es sexo, salvo el sexo, que es poder. O, si se prefiere usar la palabra de moda, "clericalismo" (una palabra que hasta hoy no se sabe a ciencia cierta cual es significado que le quieren dar). Resulta un gambito retórico algo desesperado para apartar la atención de lo aparatosamente obvio, lo que sobresale como una gigantesca anomalía en todo este escándalo: que en más del ochenta por ciento de los casos de abusos denunciados la víctima era varón, y que en una proporción aún mayor se trataba de individuos que habían alcanzado la pubertad, no ‘niños’.

Resultado de imagen para andrea tornielli
Defensor Papal???

No es fácil escapar del dilema. La población homosexual en cualquier sociedad según los estudios más recientes y exhaustivos no supera el tres por ciento de la general. Así que, ¿qué prefieren, pensar que un tres por ciento de sacerdotes homosexuales han sido responsables del ochenta por ciento de los casos, lo que indicaría una propensión al abuso por parte de la población homosexual exponencialmente superior a la heterosexual, lo que sería vigorosamente contestado por todos los medios y considerado intolerablemente homófobo, o concluir que la proporción de homosexuales en el clero supera con mucho la de la población en general? Cualquiera de las dos conclusiones, o una combinación de ambas, supone un dato explosivo y enormemente significativo que es imposible pasar por alto, por más que se dediquen esfuerzos a intentarlo. 

La versión más razonable es la que acepta como hipótesis indudable el cardenal Brandmüller en su contribución a La Nuova Bussola Quotidiana: existe una extensa penetración en el clero y la jerarquía eclesiástica de redes homosexuales que son causantes en buena medida de la crisis que sufre la Iglesia.

El cardenal Brandmüller, uno de los dos supervivientes, junto con el americano Leo Burke de los cuatro cardenales que presentaron al Papa sus ‘Dudas’ sobre el Capítulo VIII de la exhortación Amoris Laetitia, busca la raíz de este alarmante fenómeno en “la teología moral de las últimas décadas”, caracterizada por un “liberalismo extremo”

Resultado de imagen para cardenal Brandmüller
Cardenal Brandmüller

Para el cardenal, “algunos líderes de opinión han abandonado la idea clásica del derecho natural y de la teología de la revelación y han proclamado nuevas teorías. Una moral autónoma, que no quiere reconocer las normas comúnmente vinculantes, un consecuencialismo que juzga la calidad ética de una acción en base a sus consecuencias, o una moral situacional que hace depender el bien o el mal de un acto de las circunstancias relativas concretas de la acción humana: todas estas nuevas tendencias en teología moral las han defendido profesores en las aulas de teología y en los seminarios, y naturalmente también se aplican a la moral sexual. De ahí se puede pintar también la homosexualidad como moralmente aceptable, y su clara condena por parte de la Sagrada Escritura como algo ligado a la época y ya superado”.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Indicios de que Monseñor Viganó dice la verdad

Hay cinco consideraciones que hacen pensar que el testimonio de mons. Viganó sea, con toda probabilidad, sean verdadero. Dadas sus numerosas y detalladas afirmaciones, es cierto que no sería una sorpresa para nadie si algunos detalles estuvieran equivocados. Y tal vez su pasión le ha llevado, sin darse cuenta, a exagerar alguna cosa aquí y allá. Pero las afirmaciones principales son probablemente ciertas. Ciertamente, pasado todo este tiempo que no se le han desmentido, parece que no esté mintiendo. Las razones son las siguientes:

Imagen relacionada
Las denuncias de Mons. Viganó parecen ser verdaderas

1.- El silencio ensordecedor del Papa Francisco
El Papa Francisco ha sido acusado de graves delitos por un prelado de alto nivel que, dado su cargo, estaba en una posición óptima para conocer los asuntos en cuestión. Sin embargo, no ha negado las acusaciones ni a hecho comentario alguno al respecto (recordemos que en su viaje de regreso de Irlanda a Roma, el Papa Francisco dijo que no diría nada sobre las denuncias de Mons. Viganó, hasta hoy). No es este el modo como se espera que actúe una persona si las acusaciones lanzadas contra ella fueran falsas. Se esperaría que negara las acusaciones de inmediato y de manera clara y firme.

Algunos de los defensores del Papa Francisco sugieren que este está simplemente manifestando una falta de preocupación por su reputación, a la manera de Cristo. Afirman que, igual que Cristo no se defendió de los que le crucificaron, tampoco el Papa se defiende. Sin embargo, el Papa se ha defendido en otros contextos. Por ejemplo, lo hizo cuando le acusaron de ser comunista, o de no haberse opuesto con suficiente firmeza durante la época de la “guerra sucia” en Argentina. Tras ser criticado por algunas personas de izquierdas tras su encuentro con Kim Davis en 2015, el Vaticano emitió una declaración afirmando que “su encuentro con ella no debería ser considerado una forma de apoyo a la posición de Davies en todos sus aspectos particulares y complejos”. En 2016, el Papa se defendió de las críticas que se alzaron contra él por su rechazo a asociar islam y violencia. En 2017, se defendió cuando fue criticado por haber comparado los campos de migrantes a los campos de concentración.

Por tanto, la tesis según la cual el Papa Francisco prefiere “presentar la otra mejilla” en lugar de responder a quienes le critican, no aguanta un examen. A veces sí que responde. Entonces, ¿por qué no se defiende de estas graves acusaciones que le ha dirigido un acusador mucho más importante que algunos de los críticos a los que el Papa respondió en el pasado?. Además, no es sólo la reputación del Papa Francisco la que está en juego. Está en juego el bien de la Iglesia. En la Iglesia se está fraguando, como han observado algunas personas situadas a ambos lados de la controversia, una especie de “guerra civil”. El Papa podría ayudar a prevenirla si respondiera a las acusaciones del arzobispo Viganó. Pero no lo ha hecho.

Los defensores del Papa Francisco han exigido que mons. Viganó demuestre con pruebas las acusaciones que ha lanzado. Pero el arzobispo nos ha dicho donde están las pruebas. Nos ha dicho, por ejemplo, que hay documentos relevantes en los archivos de la Secretaría de Estado del Vaticano y en la Nunciatura Apostólica de Washington. Ahora bien, el Papa Francisco tiene más poder que nadie para hacer que estas pruebas salgan a la luz. Podría ordenar a oficiales del Vaticano que hicieran público cualquier documento relevante que tuvieran, y ordenar a oficiales de las iglesias locales a hacer lo mismo. Y si las pruebas le exoneraran, es exactamente lo que debería hacer. Sin embargo, no lo ha hecho.

Resultado de imagen para monseñor vigano
Una confrontación que hasta el día de hoy no ha sido aclarada

Es más, algunas de las acusaciones de mons. Viganó están relacionadas con conversaciones privadas que, ha dicho, tuvo con el Papa Francisco. El propio testimonio del arzobispo sobre estas conversaciones es una prueba. Pero si queremos más garantías, sólo el Papa Francisco puede proporcionarlas por medio de su testimonio personal sobre las conversaciones. Pero se niega a hacer comentarios. De nuevo, este no es el modo como se espera que alguien, acusado falsamente, actuaría. Esto apoya la conclusión de que las acusaciones no son falsas.

2.- El silencio aparente del Papa Emérito Benedicto XVI
El Papa emérito Benedicto XVI no ha hecho ningún comentario a las controversias de los últimos cinco años, aunque seguramente desaprueba algunas de las enseñanzas del Papa Francisco, según cuanto ampliamente afirmado. Por ejemplo, aunque el Papa Benedicto XVI ha dejado suficientemente claro que no está de acuerdo con la admisión a la comunión de los divorciados que se han vuelto a casar, ha permanecido silencioso en relación a la controversia suscitada por Amoris Laetitia. La mejor explicación a esto es que el Papa Benedicto no quiere decir nada que pueda fomentar inadvertidamente un cisma. Parece ser que, desde su punto de vista, es mejor dejar que la confusión doctrinal la resuelva un futuro Papa y no dividir a la Iglesia.

Resultado de imagen para monseñor vigano y papa Benedicto
Monseñor Viganó y Papa Emérito Benedicto XVI

Pues bien, la controversia actual amenaza con dividir a la Iglesia. Dado que el Papa Emérito Benedicto XVI parece temer cuál será el resultado de todo esto, se esperaría que actuara de un modo que, en su juicio, lo previniera. Por lo tanto, supongamos que mons. Viganó está mintiendo sobre las sanciones que, según dice él, el Papa Emérito Benedicto XVI impuso privadamente al ex-cardenal McCarrick. Entonces Benedicto podría dejar constancia de ello y así terminar más o menos con la crisis actual. Ni siquiera tiene que acusar al arzobispo de mentir. Bastaría con que hiciera sus declaraciones de modo que, simplemente, afirmaran que lo que dice mons. Viganó es un error. La credibilidad de Viganó quedaría seriamente en entredicho, se les cortaría las alas a sus defensores y se restablecería en gran medida la credibilidad del Papa Francisco, al menos en la mente de mucha gente. En otras palabras, se reduciría mucho la amenaza de un cisma.

Pero supongamos que mons. Viganó está diciendo la verdad. Entonces, si el Papa Emérito Benedicto XVI lo confirma públicamente, reivindicaría la credibilidad del arzobispo y, en consecuencia, causaría un gran daño al Papa Francisco. Y, desde luego, muchos percibirían este acto como intencionado para perjudicar al Papa Francisco. Esto, ciertamente, aumentaría mucho la posibilidad de un cisma, ya que muchos católicos lo verían como una guerra de papas: algunos seguirían a Benedicto, otros a Francisco. Esta idea debe ser horrible para Benedicto y con razón.

Por consiguiente, si el Papa Emérito Benedicto XVI está preocupado por el cisma, entonces su silencio se puede entender mejor con la hipótesis de que mons. Viganó está diciendo la verdad, que con la hipótesis de que Viganó está mintiendo. Ahora bien, podría ser que el Papa Emérito Benedicto XVI haya intentado hacer algún comentario a la controversia de manera sutil e indirecta. En un resumen de cómo se han desarrollado los hechos desde que se publicó el testimonio de mons. Viganó, la Catholic News Agency observa que “una fuente cercana a Benedicto” le ha dicho al periodista Edward Pentin que “hasta donde el Papa emérito puede recordar”, hizo una “petición privada” para que McCarrick mantuviera un “perfil bajo”; esto es difiere de un “decreto formal”.

Si este mensaje fue transmitido por petición de Benedicto -y no estamos seguros de ello-, entonces puede ser interpretado como el modo que tiene el Papa emérito de esquivar la dificultad que implica tener que elegir entre confirmar el testimonio de Viganò y, en consecuencia, perjudicar al Papa Francisco, o de minar ese testimonio y, entonces, perjudicar a Viganò. Porque, por un lado, la insinuación de que Benedicto no recuerda claramente lo que ocurrió, pero que de todas formas es seguro que no hubo un decreto formal, parece ayudar al Papa Francisco. Pero por el otro, la afirmación de que se le hizo una petición privada a McCarrick de mantener un perfil bajo confirma lo esencial de la acusación de mons. Viganó.

Algunos de los defensores del Papa Francisco están manipulando la información para perjudicar a mons. Viganó, pero no lo consiguen. Mons. Viganó nunca dijo que había un decreto formal contra el ex-cardenal McCarrick en el sentido de imponerle sanciones como resultado de un proceso de investigación formal estándar. La cuestión era que la acción contra el ex-cardenal McCarrick se había sido llevado a cabo de manera privada por el Papa Benedicto XVI, en lugar de seguir un procedimiento disciplinario ordinario. Como han señalado algunos comentaristas, sería similar al modo cómo Benedicto trató el caso del desacreditado padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo.

Algunos también han afirmado que el hecho de que ex-cardenal McCarrick participara en actos públicos después de las supuestas sanciones impuestas por el Papa Benedicto socava la historia de mons. Viganó. De nuevo, esto no es así. Tal como señala Rod Dreher, la respuesta a esta afirmación es que “McCarrick desafió la orden que le dio el Papa. Un tema importante en el testimonio de Viganò es que estos cardenales de la curia y sus aliados (Wuerl, McCarrick y el resto) siguen su propia ley”.

La conclusión es que la fuente confirma que el Papa Emérito Benedicto XVI sí tomó acciones privadas contra McCarrick, como ha afirmado mons. Viganó. En resumen: o el Papa Benedicto ha confirmado, de manera indirecta y sutil, parte de la historia de mons. Viganó; o (si la información que le llegó fue transmitida a petición del Papa emérito), ha permanecido totalmente en silencio sobre la controversia, lo que, por las razones que he aducido, se entendería en el caso de que mons. Viganó estuviera diciendo la verdad. En cualquiera de los dos casos, las acciones de Benedicto apoyan la veracidad del testimonio de Viganó.

3.- La preocupación del arzobispo Viganó por su propio lugar en la historia y su alma inmortal
El arzobispo Viganó tiene una visión teológica conservadora. Este es un punto en el que insisten mucho sus críticos, que le acusan de sentir rencor hacia un papa que es ampliamente considerado como progresista desde el punto de vista teológico. Ahora bien, entre las cosas en las que creería cualquier católico con una visión teológica muy conservadora es que, en la enseñanza tradicional de la Iglesia, mentir es siempre intrínsecamente un pecado, incluso si se miente por una buena causa. Y es pecado mortal cuando la mentira concierne a una cuestión seria, como la reputación de otra persona.

Resultado de imagen para monseñor vigano y papa Benedicto
Monseñor Viganó dijo la verdad por su propia tranquilidad

Otra cosa en la que creen los católicos con una visión teológica muy conservadora es que si bien los Papas son falibles cuando no hablan ex cathedra, siempre deben ser tratados con gran reverencia, incluso si están en un error. Un mal papa no es como el líder de una facción política con el que se está en desacuerdo. Es más bien como un padre que se está desviando del buen camino. No deja de ser un padre incluso cuando hace algo mal, y su mal comportamiento no da licencia a tratarle con desprecio. A pesar de que bajo ciertas circunstancias puede ser criticado por sus subordinados, hay que hacerlo con prudencia y respeto, tal como un hijo suplicaría a un padre para que reconsidere una política imprudente o acabe con un comportamiento ofensivo.

Un tercer punto que es verdad es que los católicos con creencias teológicas conservadores tienden a tener una visión muy romántica de la historia de la Iglesia, y también sobrenatural. La ven como una historia épica de grandes santos que obedecen la ley divina incluso a costa de sus propias vidas, pero que siempre son vengados al final; de malhechores que, aunque parecen invencibles, al final siempre son desenmascarados y derrotados; y de la divina providencia que garantiza este resultado incluso cuando todo, humanamente hablando, parece perdido.

No ven la historia de la Iglesia como algo esencialmente gestionado por sucias políticas de poder. No ven a los santos como manipuladores cínicos e inteligentes que logran una ventaja sobre sus oponentes con medios despiadados. Ningún católico con una visión teológica tradicional mirará al pasado, a los días del Papa Honorio, del Cisma de Occidente, del Papa Borgia y pensará: “Si hubiera estado allí, ¡se me habría ocurrido una mentira inteligente y habría salvado la situación!”. Cualquier católico con mente tradicional pensaría que esto es una presunción blasfema, hacer el mal en aras de un buen fin, como si Dios fuera incapaz de salvar a la Iglesia de cualquier otra manera.

Bien, supongamos que mons. Viganó estuviera mintiendo. Entonces estaría cometiendo lo que él sabe que es un pecado mortal, porque estaría difamando nada menos que al Vicario de Cristo. Y estaría cometiendo pecado mortal cada vez que reiterara esas acusaciones, como ha hecho desde que se publicó por primera vez su testimonio. Y como él bien sabe, ninguna confesión sacramental borraría la culpa en estas circunstancias, porque si se persevera en la mentira, falta el firme propósito de enmienda que es la condición para recibir la absolución.

Si el arzobispo estuviera mintiendo, sería también culpable de menospreciar al mismo Vicario de Cristo, algo comparable a un hijo que humilla a su padre y le trata como si fuera su enemigo político. El arzobispo, además, estaría en peligro de ser recordado como uno de los más grandes villanos de la historia de la Iglesia, una especie de Judas que calumnió a un papa y dividió a la Iglesia. Peor aún, estaría poniendo su alma inmortal en riesgo de ser condenada para la eternidad.

Los lectores seculares y los católicos progresistas tal vez piensen que todo esto es muy anticuado y melodramático. Pero la cuestión es que es así como vería las cosas un católico tradicional. Sobre todo, es el modo como mons. Viganó debe ver las cosas, dado que (y sus críticos siguen insistiendo en ello), tiene lo que ellos consideran opiniones teológicas reaccionarias.

Obsérvese que no es bueno responder diciendo (como han hecho algunos), que el arzobispo en el pasado había dicho cosas amables sobre el ex-cardenal McCarrick en un evento público, como si esto demostrara que es un mentiroso. Mons.Viganó es un diplomático y el trabajo de un diplomático es ser diplomático. Todos saben que en eventos públicos, los oradores a veces dicen cosas halagüeñas sobre personas que están presentes en el acto, ya sea que las crean o no; es una cuestión de cortesía y educación. Esto entra en la categoría de lo que los teólogos morales llaman una “amplia reserva mental” más que una mentira, porque la naturaleza del acto del discurso es tal que el oyente común es muy consciente de que en ese contexto el orador puede estar siendo sólo educado, que su intención no es decir la verdad literal.

El testimonio del arzobispo no es en absoluto esto, porque lo que está haciendo en este contexto es, precisamente, asegurar que está revelando la verdad literal. Si lo que está diciendo no es verdad, sería una mentira y no una simple reserva mental. Pero, de nuevo, creer que el arzobispo está mintiendo en su testimonio es creer que está deseando hacer algo que, desde su punto de vista, le pondría en riesgo de condena eterna e infamia perpetua, todo porque estaba irritado por el caso Davis u otros asuntos relativamente triviales. Sencillamente, esto no es convincente. De hecho, el conservadurismo teológico en el que siguen haciendo hincapié quienes critican a Viganò hace que sea menos probable, y no más probable, que él mienta.

4.- El historial del Papa Francisco
Como han observado Sandro Magister, el padre Dwight Longenecker y otros, la rehabilitación del ex-cardenal McCarrick no sería de hecho una sorpresa visto el historial del Papa Francisco. Por ejemplo, es notorio que el cardenal Godfried Danneels intentó proteger a un obispo pedófilo de quedar al descubierto. El cardenal Danneels también "aconsejó al rey de Bélgica que firmara la ley del aborto en 1990… y se negó a prohibir el material pornográfico, educativo, que estaba siendo utilizado en las escuelas católicas belgas. También dijo en una ocasión que el matrimonio entre personas del mismo sexo era un desarrollo positivo y felicitó al gobierno belga por aprobar la ley sobre el matrimonio homosexual, aunque él intentó distinguir esta unión de lo que la Iglesia considera matrimonio". Final de la cita. Sin embargo, el Papa Francisco invitó al cardenal Danneels a salir al balcón con él cuando se anunció que había sido elegido papa, y le designó a un puesto clave en el Sínodo para la Familia de 2015.

Resultado de imagen para monseñor vigano y papa Benedicto

En 2013, el antiguo arzobispo de Los Ángeles, el cardenal Roger Mahony, fue disciplinado por su sucesor por haber manejado mal los casos de abuso sexual por parte del clero en la archidiócesis. Sin embargo, a principios de este año, el Papa Francisco ha nombrado al cradenal Mahony enviado especial, a pesar de que este se había retirado a raíz de las protestas de los laicos.

Tenemos también el caso del padre Mauro Inzoli. Como Michael Brendan Dougherty informó el año pasado en The Week: "Inzoli… había sido acusado de abusar de niños. Supuestamente, abusaba de menores en el confesionario. Incluso llegó a enseñar a los niños que el contacto sexual con él estaba legitimado por la Escritura y su fe. Cuando su caso llegó a la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue declarado culpable. Y en 2012, bajo el pontificado del Papa Benedicto, Inzoli fue apartado del sacerdocio. Pero hemos sabido que [Inzoli] tenía “amigos cardenales”. El cardenal Coccopalmerio y mons. Pio Vito Pinto, ahora decano de la Rota Romana, intervinieron en favor de Inzoli, y el Papa Francisco le readmitió al estado sacerdotal en 2014, invitándole a una vida de humildad y oración. Estas restricciones no parecen haber preocupado mucho a Inzoli. De hecho, en enero de 2015 participó en una conferencia sobre la familia en Lombardia.

Este verano, las autoridades civiles han concluido el juicio de Inzoli, condenándole por ocho de los cargos. Otros quince habían prescrito. La prensa italiana ha machacado al Vaticano, en concreto a la Congregación para la Doctrina de la Fe, por no haber compartido la información que tenía del juicio canónico con las autoridades civiles. El propio Papa podría haber permitido que la Congregación para la Doctrina de la Fe compartiera esta información con las autoridades civiles si él lo hubiera deseado"
.

Otro caso: mons. Battista Ricca. The Telegraph informa que "tenía una sucesión de relaciones homosexuales que obligaron a su retirada de un destino fuera del país". Pero, como ha comentado el padre Longenecker, incluso después de que se descubriera esta historia, Ricca "sigue trabajando en el Vaticano y dirige la Casa Santa Marta, donde vive el Papa y (por lo que he podido verificar), sigue trabajando en el banco del Vaticano".

Especialmente controvertida ha sido la gestión, por parte del Papa Francisco, del caso del obispo chileno Juan Barros, acusado de encubrir los abusos sexuales perpetrados por el padre Fernando Karadima. Vale la pena citar el relato que hace del caso el padre Raymond de Souza: "Barros… fue promovido del obispado castrense a la diócesis de Osorno en 2015. Las protestas ante este nombramiento fueron muchas, y la misa de toma de posesión tuvo que acortarse debido a las violentas protestas en la catedral. Muchos de los sacerdotes boicotearon su llegada y el resto de los miembros del episcopado chileno tomó distancias".

Sin embargo, el Papa Francisco estaba determinado a plantar cara y defender la inocencia del obispo Barros. En 2015, en la plaza de San Pedro, acusó a los críticos del obispo de estar manipulados políticamente por “izquierdistas”. Ese episodio (la arenga del Papa está grabada en vídeo), se muestra constantemente en Chile como ejemplo de la protección del Santo Padre del obispo Barros y de su desprecio por las víctimas… El nuncio papal había arreglado todo para que mons. Barros renunciara; en cambio, el Papa confirmó su nombramiento, insistiendo a pesar de la vehemente protesta de los obispos chilenos… En la rueda de prensa más desastrosa de su pontificado, el Papa Francisco dijo a los periodistas en Chile que quienes afirmaban que el obispo Barros era culpable de encubrimiento, eran culpable de “calumnia”.

Después de esto, no sólo el Papa ya no tenía aliados en el episcopado chileno, sino que el cardenal Sean O’Malley de Boston, miembro del Consejo de cardenales del papa y cabeza de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, tomó la decisión asombrosa de reprender públicamente al Santo Padre, diciendo que sus palabras causaban “gran dolor” a las víctimas de abusos sexuales. La reprimenda del cardenal O’Malley no tenía precedentes, y sorprendió sobre todo porque está considerado un aliado cercano del Papa.

Escarmentado, y consciente de que en una discusión pública con el cardenal O’Malley su credibilidad quedaría hecha trizas, el Papa Francisco aceptó la reprimenda durante la rueda de prensa en el avión que le llevaba de vuelta a Roma, y dijo que la declaración del cardenal era justa.

Sólo se ha retirado a cinco obispo de sus cargos entre ellos el obispo Barros y la mayoría de ellos ya en el límite edad de retiro, dos sacerdotes expulsados del estado clerical pero los demás obispos implicado y sacerdotes denunciados siguen en sus cargos; en mi humilde opinión que estas acciones solo fueron por las presiones sociales pero calmada la marea...
Lo único que podemos hacer es especular por qué el Papa ha tenido una actitud tan indulgente hacia los sacerdotes y prelados en cuestión. Una posibilidad es que adopta esta política para seguir insistiendo en la misericordia por encima de la ley y la justicia. Otra, es que considera a los eclesiásticos en cuestión aliados teológicamente bien dispuestos y, por esta razón, no tiene en cuenta sus acciones. Cualquiera que sea la razón, la rehabilitación del ex-cardenal McCarrick, incluyendo la anulación de cualquier pena que le hubiera impuesto privadamente el Papa Benedicto, no sería motivo de sorpresa visto este historial. Se sabe que para el Papa Francisco estos hechos no son delitos sino faltas, que se puede aplicar la misericordia de Dios, al menos eso fue lo que me manifestó un alto clérigo del Vaticano.

La respuesta que el Papa Francisco ha dado a otras críticas en los últimos años también es relevante para la controversia actual. Se ha negado reiteradamente a responder a los llamamientos respetuosos de eminentes hombres de iglesia y teólogos que le pedían que aclarara sus declaraciones doctrinales, a menudo ambiguas, a pesar de que dichas aclaraciones podrían suponer apaciguar inmediatamente las críticas. Por ejemplo, en respuesta a la controversia suscitada por las implicaciones de Amoris Laetitia, el Papa podría haber dicho fácilmente: “Desde luego, siempre es malo que una pareja en un matrimonio no válido tenga relaciones sexuales. De ninguna manera Amoris Laetitia quiere negar esto”. Sin embargo, no lo ha hecho.

En resumen, el Papa Francisco no es famoso por “hablar claro” o por tener un discurso directo. El arzobispo Viganò, en cambio, en su testimonio hace afirmaciones que son sumamente claras y francas. También nos dice donde podemos encontrar las pruebas que confirman cuanto dice. En lugar de ser vago y evasivo, ha dejado sus afirmaciones abiertas para que, si son falsas, puedan ser refutadas. Apriori, la credibilidad de alguien que hace declaraciones claras y verificables es mayor que la de alguien que habitualmente es ambiguo y escurridizo.

5.- La respuesta de los críticos a Viganó
El New York Times informa que, si bien los cardenales Wuerl y Tobin han negado conocer las sanciones que, según monseñor Viganó, se habrían aplicado al ex-cardenal McCarrick, la tendencia general entre quienes son nombrados por Viganò en su testimonio ha sido la de negarse a responder: Siguiendo la actitud del Papa, el Vaticano también calla. El cardenal Leonardo Sandri, a quien el arzobispo Viganò también acusa en su testimonio de encubrir la conducta sexual inapropiada del cardenal Cardinal McCarrick, se apresuró a colgar a un periodista el jueves por la tarde. “Mire, ahora no estoy en la oficina. Buenas tardes, buenas tardes”, dijo. Y ha sido el más hablador de todos. El Times se ha puesto en contacto con cada uno de los cardenales y obispos que, según Viganò, sabía sobre las sanciones que Benedicto habría impuesto al cardenal McCarrick. Más de una docena de ellos declinó o no respondió a la petición de comentarios… Un visita a la embajada del Vaticano en Washington no ha proporcionado ninguna información adicional.

Resultado de imagen para monseñor vigano y papa Benedicto

Como el silencio del Papa, esto es extraño. De personas inocentes acusadas de cargos tan graves como los referidos por mons. Viganó uno se esperaría una negativa inmediata, clara y firme de las acusaciones. Está claro que una persona culpable también podría negar las acusaciones lanzadas contra ella. En su testimonio, Viganò es particularmente duro con Wuerl, del que dice que “miente descaradamente”. Pero la cuestión no es que las personas que niegan las acusaciones lanzadas contra ellas son siempre inocentes. La cuestión es que las personas que son inocentes normalmente niegan las acusaciones que se lanzan contra ellas.

También se esperaría que los más firmes defensores del Papa exigieran en voz alta que el Vaticano y la Nunciatura Apostólica de Washington hicieran pública la documentación citada por mons. Viganó, ya que el mejor modo de desacreditarle sería demostrar que los documentos no respaldan sus acusaciones. Pero los defensores no parecen estar muy interesados en esto.

En lo que sí parecen estar interesados es en seguir machacando sobre el conservadurismo teológico de Viganó y su relación con los medios de comunicación católicos conservadores, como si esto arrojara serias dudas sobre su credibilidad; en otras palabras, la clásica falacia ad hominem de “envenenar el pozo”. Estas acusaciones son o verdaderas o falsas, y las motivos de Viganò de lanzarlas son, por lo tanto, irrelevantes.

Que este intento de “envenenar el pozo” es falaz es sólo uno de los problemas. El segundo, como ya he observado antes, es que el conservadurismo teológico de Viganò hace que sea menos probable, y no más probable, que esté mintiendo. El tercer problema es que la táctica ad hominem funciona en ambos sentidos. Los críticos de Viganò pueden, con no menos justicia, ser acusados de querer difamarle porque tienen una agenda teológica progresista que temen pueda ser amenazada si se debilita la posición del Papa Francisco, o se le lleva a la renuncia.

Como decían los antiguos abogados, cuando los hechos y la ley están de tu parte, defiéndelos vehementemente; y cuando no lo están, chilla. Los críticos de Viganò, que chillan tanto pero que demuestran un extraño desinterés por los hechos (concretamente, por los documentos que mons. Viganó nos ha dicho que miremos), dan más bien la impresión de creer que los hechos no están de su parte (de ellos).

Los salesianos chilenos envía a Roma y a la Fiscalía los antecedentes de tres curas denunciados por pederastia

La Congregación de los Salesianos en Chile ha enviado los antecedentes, tanto al Vaticano como a la Fiscalía del país, de tres sacerdotes de...