El padre Martin ha reconocido que ah sido víctima de tocamientos indebidos
En el artículo se hace eco del "exposé" (exponer) que hace público The New York Times sobre la prolongada carrera de depredaciones del prestigioso e influyente ex-cardenal, hoy octogenario y apartado de sus funciones sacerdotales, y se pregunta cómo nadie denunció.
La respuesta, como deja entrever el tuit, está en parte en esa "vergüenza", y en parte en el daño que podía hacer a la carrera de cualquier clérigo hablar contra un personaje tan poderoso. Con permiso del padre Martin (tan poderoso él mismo que fue seleccionado como participante estrella para el Encuentro Mundial de las Familias de este agosto pasado en Irlanda), su explicación deja en un lugar espantoso a todos los sacerdotes y obispos americanos que debieron conocer el caso, que a lo largo de tantas décadas deben de ser legión, al pretender que a todos ellos les importaba más su carrera que el daño que pudiera hacer McCarrick a esos chicos, primero, y a la Santa Madre Iglesia, después.
Padre James Martin denominado apóstol LGBT
En ningún momento roza siquiera el padre Martin otra posibilidad más plausible, al menos complementaria a la suya: que en la cúpula de la Iglesia norteamericana ha existido desde hace décadas una actitud enormemente "comprensiva" hacia los "pecadillos" homosexuales de sacerdotes y prelados, precisamente porque muchos de ellos comparten esa misma inclinación han situado a los de igual inclinación en puestos de responsabilidad.
De hecho, leyendo al padre Martin es difícil imaginar siquiera que la homosexualidad tenga algo que ver en absoluto con el escándalo del ex-cardenal McCarrick, pese a que las instrucciones de Benedicto XVI, aún en vigor y refrendadas por el Papa Francisco, para que no se ordene a nadie con tendencias homosexuales persistentes no se aprobaron a humo de pajas.
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